Política

Cambio de rumbo: Santilli asume con «rosca» y el Gobierno reivindica la política

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La designación de Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete y de Adrián Ravier como vocero presidencial expone un viraje significativo en la estrategia política del gobierno de Javier Milei. La asunción de ambos funcionarios, protagonistas de fuertes críticas e incluso insultos por parte del actual Presidente en el pasado, coincide con una explícita reivindicación de la “rosca” y la negociación política, un concepto antes denostado por el oficialismo.

La singularidad de esta convergencia radica en que tanto Santilli como Ravier fueron blanco de duras descalificaciones por parte de Milei en redes sociales. En enero de 2023, el Presidente había tildado a Santilli de “el colorado hijo de mil puta” y “opinólogo inútil” en relación a sus conocimientos de economía. Sobre Ravier, en marzo de 2020, Milei había escrito que era un “imbécil total”, “chanta” y “pésimo economista” que se había “pasado de oficialista de Macri”. Esta lista de insultos, si bien extensa en la trayectoria de Milei en X (anteriormente Twitter), cobra particular relevancia al tratarse ahora de sus colaboradores más cercanos.

La señal de los gobernadores y el fin de la «intransigencia»

Un dato elocuente de esta nueva etapa fue la asistencia de 13 gobernadores a la jura de Santilli en el Salón Blanco de la Casa Rosada. Este número representa un récord para la gestión libertaria, que en casi tres años no había logrado reunir a tantos mandatarios provinciales. La imagen contrasta fuertemente con la asunción de su antecesor, Manuel Adorni, quien en noviembre pasado fue vitoreado solo por miembros del gabinete y su familia, sin la presencia de gobernadores.

La ausencia de mandatarios de “kirchnerismo duro” como Axel Kicillof, Gildo Insfrán, Ricardo Quintela, Gustavo Melella y Sergio Ziliotto, que tampoco estuvieron en la asunción presidencial en diciembre de 2023, subraya una continuidad en las divisiones ideológicas, pero no opaca la señal de apertura que busca dar el Gobierno.

La mutación en el oficialismo fue explicitada por el nuevo vocero, Adrián Ravier. En su conferencia inaugural, Ravier afirmó que Santilli es “alguien con amplio oficio político que como ministro del Interior venía realizando un importante trabajo” y que su llegada “inaugura una nueva etapa política para el Gobierno, que se caracterizará por profundizar nuestros acuerdos políticos”.

Este mensaje es una clara reivindicación de la “rosca pura y dura”, entendida ahora como una disposición negociadora imprescindible. El cambio contrasta con las declaraciones del propio Presidente en marzo de 2024, cuando en el Congreso había asegurado:

No vinimos a negociar nada. No vinimos a entrar en el toma y daca de la política…

Si bien es cierto que el Gobierno había negociado previamente para la sanción de leyes importantes, lo hacía con una aparente “culpa” y sin reivindicarlo como una virtud. La nueva etapa, inaugurada con la llegada de Santilli y Ravier, parece dejar atrás esta “tara autoinfligida” y abrazar la política como herramienta fundamental para la gobernabilidad y la profundización de acuerdos.

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