Mundial 2026: «La cuarta estrella», el nuevo himno de la Selección que reemplaza a «Muchachos»
En medio del fervor por el Mundial 2026 en Estados Unidos, la selección argentina, bajo la dirección de Lionel Scaloni, no solo avanza en busca de revalidar su título, sino que también encontró un nuevo himno que ya resuena en las tribunas y en el vestuario. Se trata de “La cuarta estrella”, una composición que, con la base rítmica de “No me arrepiento de este amor” de Gilda, se impuso como el sucesor de “Muchachos” del Mundial anterior.
Detrás de este fenómeno que busca capturar la mística de un equipo que aspira a una gesta inédita desde 1962, se encuentra Pablo Quintana, un hincha rosarino y creador de contenido conocido en redes sociales como Palmito Música.
El origen y la repercusión de “La cuarta estrella”
El furor por “La cuarta estrella” trascendió rápidamente las redes sociales para instalarse en eventos como el recital de Ciro y Los Persas en el Club Vivo de Dallas. El pasado viernes 26 de junio, el público presente coreó el nuevo tema de la selección argentina en la previa del partido ante Jordania, un hecho que se viralizó y fue compartido por Palmito en sus historias de Instagram, expresando: “Y para coronar, miren esto, ¡un ritual!”.
Quintana, quien viajó a Estados Unidos superando diversos desafíos personales, dialogó con LA NACION para contar el proceso de creación. “El proceso de creación de la canción parte básicamente de la idea de querer hacer una canción para la selección, ya que se venía el Mundial. Me basé en ‘No me arrepiento de este amor’ de Gilda, la reina de la cumbia, que además es una canción que ya se utiliza en la cancha”, explicó el músico sobre la génesis del tema.
La elección de la melodía no fue arbitraria, sino que Palmito buscaba una base con arraigo popular que garantizara una conexión inmediata con el público. Según detalló a LA NACION, su objetivo fue sintetizar elementos clave de la identidad del hincha actual: el legado de Diego Maradona, la gratitud hacia Lionel Messi, la causa Malvinas y la particularidad de jugar el certamen en el país donde, décadas atrás, Maradona se retiró forzosamente de las copas del mundo. “Traté de representar el sentimiento popular argentino, del hincha, de la familia y sobre todo de los nenes, porque son el público más fuerte, los que más cantan”, añadió el autor.
El éxito de la canción no tardó en trasladarse de las redes sociales al terreno físico, viralizándose en los banderazos organizados en Kansas City y alcanzando niveles de popularidad que sorprendieron incluso a su creador. La repercusión fue global, llegando a oídos de seguidores en países como Israel, Bangladesh, Arabia Saudita, Pakistán, Bahréin, Macedonia, España, Italia, Irlanda y Puerto Rico. Ante este fenómeno, Quintana se mostró conmovido: “Es un orgullo como persona que dejó todo por la música, que siempre confió en que la música le iba a devolver todo lo que le estaba dando. Estoy viviendo ese proceso que me hace revalidar y tener más fuerza para seguir adelante”.
El aval de la Selección y los acuerdos comerciales
Uno de los puntos más relevantes sobre la consolidación del hit fue su validación interna por parte del círculo íntimo de la selección. Durante su estadía en Estados Unidos, Palmito Música se encontró con el futbolista Ignacio Ovando, quien entrenó con el equipo nacional. En ese intercambio, el jugador confirmó la recepción de la obra dentro del vestuario: “Cuando la vio me dijo ‘tu canción está buenísima, la cantamos todos los días con los pibes, nos encanta’. Eso fue una victoria terrible”. Para el autor, esta validación cierra un círculo que comenzó con la escritura solitaria de los versos y hoy se transforma en un ritual colectivo.
En cuanto a la estructura legal y comercial del tema, el camino no estuvo exento de formalismos. Al igual que ocurrió con “Muchachos” y La Mosca, la pieza debió sortear la gestión de derechos de autor. “Se me acercó la familia de Gilda, Chio, el hijo, y por otro lado Leader, que es la discográfica que tiene el catálogo. Entre las tres partes pudimos generar un acuerdo, siempre pensando en el potencial de la canción y la posibilidad de que crezca mucho”, explicó Quintana. A diferencia de otros creadores, reconoció abiertamente que su faceta como músico profesional conlleva una mirada estratégica sobre la comercialización del hit, lo que incluye acuerdos con marcas.
Mientras la selección avanza en el Mundial 2026 tras una victoria clave ante Austria por 2-0 que aseguró su pase a los 16avos de final, el cántico funciona como un puente generacional. La letra, que clama por “la cuarta estrella” y promete vengar la copa que le “robaron al diez”, se volvió un elemento recurrente en las previas y en los pasillos de los estadios. Si bien el autor aclaró a LA NACION que no tuvo contacto con Fernando Romero, creador de la emblemática canción del Mundial de Qatar 2022, el enfoque de Palmito se mantiene en su rol como creador de contenidos: “Estoy enfocado al 100% en ser creador de contenido y en ser músico. A eso le sumo la creación de una comunidad que está bastante aferrada a las cosas que voy haciendo”.
La ilusión por el bicampeonato y la letra completa
El presente de la selección argentina, bajo la capitanía de un Messi que a sus 39 años continúa como el faro del equipo, alimenta constantemente la vigencia de esta canción. La expectativa por el partido de 16avos de final en Miami, ya que Argentina se aseguró el primer puesto, mantiene el nivel de ilusión de una hinchada que se acostumbró a ganar y que encuentra en la música un refugio para canalizar la ansiedad del bicampeonato. La canción ya se instaló en el corazón del hincha y no solo funciona como un acompañamiento musical, sino como un símbolo de identidad y resistencia ante el desafío de revalidar el título.
Finalmente, al ser consultado sobre si existen borradores previos o versiones alternativas que hayan quedado fuera de la letra final, Quintana fue contundente ante LA NACION al asegurar que “no hay otra versión, aunque sí tuve otra canción como segunda opción, pero solo largué esta”. Esta decisión parece acertada, ya que la espontaneidad del cántico permitió que su adopción por parte del público sea natural y orgánica, lejos de las imposiciones comerciales directas.
La historia de esta canción es el reflejo de una sociedad que utiliza la cultura popular para narrar su propia historia deportiva y transforma los versos de un hincha en la voz unificada de millones de personas que aguardan, con la expectativa de siempre, el momento de ver a su equipo coronarse una vez más en la cima del fútbol global. La música, en este caso, se convierte en el eslabón necesario para conectar la memoria de los ídolos del pasado, como Diego Maradona, con la realidad tangible de los triunfos actuales de Lionel Messi y su equipo en el contexto de una competencia que ya los tiene nuevamente como grandes favoritos.
Soy hincha de la selección,
La aliento con el corazón,
Ganamos la tercera con Lionel,
Queremos ser campeones otra vez,
Y 32 años después,
La Scaloneta va a vengar,
La Copa que le robaron al diez,
La que no nos dejaron levantar,
Quiero ver la cuarta estrella,
Brillar en la camiseta,
Soy argento de la cuna hasta el cajón,
Por Malvinas,
Por el Diego,
Por la última de Leo,
Argentina quiero verte bicampeón.

