Glifosato: la Justicia argentina y de EE.UU. exculpan al herbicida clave para el agro
Dos recientes decisiones judiciales, una emitida por un tribunal federal en la ciudad de Rosario, Argentina, y otra proveniente de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, han generado un impacto significativo en el panorama de la actividad agrícola, particularmente en lo que respecta al uso del glifosato. Ambos fallos tienden a despejar las dudas y cuestionamientos legales que pesaban sobre este herbicida, ampliamente utilizado en la producción agropecuaria.
La resolución del tribunal federal rosarino se suma a la línea de decisiones que, en distintos contextos, han evaluado la seguridad y legalidad del glifosato en Argentina. Estas sentencias son cruciales para un país con una vasta extensión de tierras cultivables y donde la soja, el maíz y otros cultivos genéticamente modificados para ser tolerantes a este herbicida, son pilares de la economía. La ausencia de prohibiciones o restricciones drásticas avaladas por la Justicia brinda certidumbre a los productores y a toda la cadena de valor.
En paralelo, la decisión de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos representa un respaldo de gran peso a nivel internacional. Si bien los sistemas legales son diferentes, la influencia de las sentencias del máximo tribunal norteamericano suele resonar en debates similares alrededor del mundo. Este fallo, al igual que el argentino, contribuye a consolidar una perspectiva que no encuentra motivos suficientes para prohibir el uso del glifosato, al menos desde la óptica judicial.
El llamado a las Buenas Prácticas Agropecuarias se mantiene vigente
A pesar de estas exculpaciones judiciales, la alerta y la necesidad de sostener las Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA) se mantienen vigentes. Las BPA son un conjunto de principios, normas y recomendaciones técnicas aplicables a la producción agrícola, cuyo objetivo es garantizar la seguridad alimentaria, proteger el medio ambiente y asegurar el bienestar de los trabajadores y la comunidad. Esto incluye aspectos como la dosificación correcta de los productos, el uso de equipos adecuados, la protección personal de los aplicadores, el respeto de las distancias a zonas pobladas y cuerpos de agua, y la gestión responsable de los envases vacíos.
La insistencia en las BPA subraya que, si bien el glifosato no ha sido judicialmente declarado perjudicial en sí mismo, su aplicación requiere de un manejo cuidadoso y responsable para evitar posibles impactos negativos en el entorno y la salud humana. Este enfoque busca un equilibrio entre la productividad agrícola y la sostenibilidad ambiental, un debate constante en la agenda pública y científica.

