UIA proyecta otra fuerte caída industrial en mayo y estancamiento hasta 2025
La Unión Industrial Argentina (UIA) proyecta un nuevo descenso significativo en la actividad industrial durante mayo, con una caída interanual del 5%. Este retroceso se suma a la tendencia negativa que el sector viene experimentando, marcando un 0,8% menos de producción en comparación con abril.
Las cifras anticipadas por la principal entidad fabril del país reflejan un panorama complejo. Según el informe de la UIA, la actividad industrial acumula una baja del 3% en los primeros cinco meses del año. Esta situación posiciona al sector un 10% por debajo de los niveles registrados en los años 2022 y 2023, lo que evidencia una profunda retracción en la capacidad productiva nacional.
Un sector en declive y sin perspectivas de recuperación a corto plazo
La proyección de la UIA no solo alerta sobre la coyuntura actual, sino que también extiende su preocupación hacia el futuro cercano. Las expectativas de la entidad indican que la actividad industrial podría enfrentar un período de estancamiento que se prolongaría hasta el año 2025. Este escenario de falta de crecimiento sostenido representa un desafío importante para la economía argentina y para el mercado laboral.
La persistencia de la caída en la actividad industrial impacta directamente en variables macroeconómicas clave, como el empleo, la inversión y el consumo. El sector industrial es un motor fundamental para el desarrollo del país, y su contracción continuada genera ondas expansivas que afectan a toda la cadena de valor y a los distintos eslabones productivos.
La Unión Industrial Argentina (UIA) anticipó una baja interanual del 5% en la actividad industrial durante mayo, con un retroceso del 0,8% frente a abril. El sector acumula una caída del 3% en los primeros cinco meses del año respecto a 2025 y se ubica un 10% por debajo de los niveles de 2022 y 2023.
El informe de la UIA no solo se limita a la cuantificación de la caída, sino que también sugiere la necesidad de políticas que impulsen la recuperación y la estabilidad para evitar un deterioro aún mayor. La preocupación por el estancamiento proyectado hasta 2025 subraya la urgencia de medidas que puedan revertir la tendencia actual y sentar las bases para un crecimiento sostenido.

