Debut en el Mundial: Messi hizo tres goles y Argentina superó a Argelia con un hat-trick histórico
KANSAS CITY (Enviado especial).- La imagen de Lionel Messi en la pantalla ovalada del estadio desató una ovación ensordecedora. Entre estadounidenses, latinos y una multitud de argentinos, el debut de la Selección en el Mundial se transformó en una continuidad de la fiesta vivida en Qatar. Camisetas celestes y blancas, banderas y cánticos acompañaron a un equipo que, aun con problemas, siempre encuentra una respuesta. La presencia de Messi y la capacidad del grupo para competir bajo presión alimentan la ilusión de los hinchas.
Argentina no tuvo un debut cómodo, pero logró una victoria por 3-0 frente a Argelia, con tres tantos de Messi. Con esta marca, el capitán alcanzó los 16 goles en Copas del Mundo, igualando al alemán Miroslav Klose como máximo goleador histórico. Los números del primer tiempo reflejaron la paridad: posesión repartida, tres remates por lado y un solo tiro al arco, suficiente para que Messi abriera el marcador tras un gran pase de Rodrigo De Paul. El gol lo convirtió por quinto partido consecutivo en un Mundial.
El partido fue cambiante, con un gol anulado para cada equipo por offside milimétrico, tanto a Messi como a Fares Chaibi. Cada vez que el rosarino tocaba la pelota, Argentina generaba sensación de peligro, pero Argelia también encontraba espacios para filtrar pases y crear riesgo.
Argentina consolidó el triunfo en el segundo tiempo
Tras el gol inicial, Argentina se adueñó de la pelota, aunque sin acelerar, y le costó encontrar caminos frente a un rival que defendía en bloque. La postura del equipo, conservando la posesión y el equilibrio defensivo, pudo haber estado influenciada por el recuerdo de Arabia Saudita en Qatar 2022, considerando la velocidad y técnica de los futbolistas africanos.
Luego de la pausa de hidratación, el equipo argentino volvió desconectado, con dificultades para encadenar pases y abusando de envíos largos hacia Lautaro Martínez. Argelia continuó merodeando el área, lo que destacó la figura de Lisandro Martínez, quien justificó su titularidad por su velocidad para corregir y su capacidad para anticiparse a los delanteros rivales.
La experiencia de Messi, con cinco Mundiales sobre sus hombros, fue clave para manejar los tiempos del partido, decidiendo cuándo acelerar, cuándo pausar y cuándo hacer correr la pelota para mantener el control. Todo esto, ante un estadio con cerca del 90% de su capacidad y una clara mayoría de hinchas argentinos.
Cambios de Scaloni y el show de Messi para el cierre
Los cambios de Lionel Scaloni al inicio del segundo tiempo oxigenaron al equipo. Ingresaron Julián Álvarez, Nicolás González y Nahuel Molina, aportando movilidad, profundidad y velocidad. Esta nueva dinámica permitió a Messi liberarse de marcas y encontrar más espacios, a pesar del desgaste físico. Respaldado por el trabajo de Enzo Fernández, el aporte de Rodrigo De Paul y un sólido segundo tiempo de Alexis Mac Allister, el 10 construyó su noche mágica.
Lo que siguió fue un regalo para los más de 67.000 hinchas, algunos de los cuales pagaron hasta 2000 dólares por una entrada. Pudieron disfrutar de otra exhibición de Messi y empezar a ilusionarse con un equipo que, de a poco, se acerca a su mejor versión, a pesar de un primer tiempo con dudas y varios futbolistas que aún no alcanzan su plenitud física y futbolística.
Argentina no tuvo un debut cómodo, pero igual así venció a Argelia por 3-0, con tres tantos de Messi, que, con 16 tantos, igualó al alemán Miroslav Klose como máximo goleador en la Copa del Mundo.
La victoria tiene un valor adicional, ya que la mayoría de los candidatos al título, salvo Francia, no habían logrado ganar en su estreno. El triunfo aporta tranquilidad en la tabla y refuerza la confianza. En la intimidad del cuerpo técnico, se consideraba a Argelia como el rival más exigente de la primera etapa –antes de Austria y Jordania– y una victoria convincente era necesaria para un plantel que no llegaba en las mejores condiciones. Lo consiguió por el resultado, la personalidad para sostenerse en momentos incómodos, la jerarquía de los campeones del mundo y la zurda inagotable de Messi. El capitán volvió a ser el gran protagonista, dejando la sensación de que aún tiene mucho para ofrecer. La Selección, sin embargo, debe crecer y elevar su nivel para acompañarlo mejor, para que el peso no recaiga siempre sobre él y para que esta historia, como en Qatar, se sostenga tanto en la fuerza del equipo como en el talento de su capitán.

