Messi: a los 39 años, el capitán debuta en su sexto Mundial y busca repetir el título
KANSAS CITY (Enviado especial).- Bastó un rumor para alterar por completo la rutina en Kansas City. La versión de que Lionel Messi hablaría en la conferencia previa al debut de la selección generó una convocatoria masiva: más de 300 periodistas de diversas nacionalidades se acercaron a la sala de prensa del Arrowhead Stadium. Aunque el capitán finalmente no apareció y fue Nicolás Otamendi quien se sentó frente a los micrófonos, el hecho volvió a confirmar que Messi sigue siendo el principal centro de atención de este Mundial.
Dentro de nueve días, el 24 de junio, Messi cumplirá 39 años. Este martes, cuando Argentina enfrente a Argelia en Kansas City, jugará su sexto Mundial. Tras sus participaciones en Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022, el astro se convierte en el único futbolista argentino en alcanzar esta marca. Nadie en la historia del seleccionado había llegado tan lejos. Aunque su despedida es incierta, este Mundial podría marcar el comienzo del fin de una era inigualable: es el jugador con más goles (117) y más presencias (199) en la historia de la Selección, y el que más títulos ganó (seis, junto a Ángel Di María).
El fenómeno Messi en Estados Unidos
Estados Unidos es, quizás, el lugar donde mejor se percibe la dimensión global de su figura. En las calles de Kansas City todavía cuesta encontrar clima mundialista, y la ciudad solo empezó a ganar color con la llegada de los hinchas argentinos. Mientras que muchos estadounidenses no reconocen a otras figuras de la Selección como Emiliano Martínez, Cristian Romero o Alexis Mac Allister, todos saben quién es Messi. Su paso por la MLS terminó de convertirlo en un personaje que trasciende el fútbol, siendo una celebridad reconocida por chicos y grandes, y por fanáticos y personas que jamás vieron un partido completo. Para buena parte del público, el Mundial empieza por él.
Cambio de rol y la preparación para el Mundial
En la Selección, su papel también fue cambiando, al igual que el del equipo. Argentina aprendió a sostenerse de manera colectiva y a repartir responsabilidades. Sin embargo, la influencia del capitán sigue siendo constante, reflejada en su liderazgo y el respeto que genera. Su presencia se convirtió en un punto de referencia puertas adentro, especialmente cuando varios compañeros estuvieron en duda por distintas molestias físicas, desde la lesión en la mano de Dibu Martínez hasta problemas musculares de Leandro Paredes, Nahuel Molina, Gonzalo Montiel o Nicolás Tagliafico, en una preparación más compleja de lo esperado.
El propio Messi convivió con la incertidumbre. Después de un año de preparación especial, trabajando en doble turno con Rodrigo De Paul en Miami y administrando las cargas, una molestia muscular lo obligó a frenar durante dos semanas, poniendo en duda su presencia en el debut. No obstante, Lionel Scaloni siempre se mostró convencido de su llegada.
“Todo el mundo quiere verlo dentro de una cancha. Es lo que le genera y de mi parte siempre será así. No veo nada negativo de que esté dentro de una cancha. Siempre fue fundamental y ahora aún más”, explicó el entrenador.
Scaloni también confirmó la presencia de Emiliano Martínez, ya recuperado. Aunque dejó abierta la posibilidad de modificar el esquema y jugar con tres defensores, todo indica que el equipo será muy parecido al de siempre. Incluso, existe la posibilidad de que sean titulares once campeones del mundo, con Lautaro Martínez o Julián Álvarez desde el arranque, este último recuperado de un esguince en el tobillo derecho. Entre tantas dudas, una certeza nunca cambió: si Messi estaba bien, iba a jugar. Y la idea es que así sea durante todo el Mundial.
Vigencia y la ilusión de repetir la hazaña
Esta vez, el recorrido fue distinto. Por primera vez en sus seis participaciones mundialistas, llegó a la Copa después de haber jugado la temporada previa fuera de Europa. Eligió Inter Miami, una plaza menos competitiva pero más amable para los últimos años de su carrera, lo que le permitió mantenerse vigente. Las estadísticas muestran que nunca había afrontado una Copa del Mundo con mejores números en la temporada previa: 45 goles y 25 asistencias, su mejor registro, superando incluso a la antesala de Sudáfrica 2010 (47 goles y 11 asistencias) o Rusia 2018 (misma cantidad de conquistas pero 18 asistencias).
El desafío es confirmar esa vigencia y volver a conducir al equipo a lo más alto, con la ilusión de conseguir lo que ninguna generación argentina pudo: repetir el título mundial. A horas del comienzo de una nueva Copa del Mundo, Messi transmite alegría y serenidad. Desde la conquista de la Copa América 2021, que rompió la pared, el astro se permitió vivir cada partido, entrenamiento e instante con la Selección de otra manera. Esto se refleja en su semblante durante las prácticas y en la tranquilidad que transita en esta etapa de su carrera.
En un rol distinto, menos conductor y más resolutivo, Messi sigue generando un impacto que va mucho más allá de la cancha. En su carrera alcanzó hitos que parecían imposibles, tanto en su club como con la Selección, desde convertirse en la máxima estrella del fútbol hasta recoger el legado de Diego Maradona y superarlo en registros. Incluso logró que los estadounidenses se acerquen a este deporte. Si el mejor Messi es el próximo, es porque todavía queda la ilusión de que vuelva a sorprender una vez más. Es lo que sueña el país, lo que persigue la Selección y, sobre todo, lo que busca él: seguir compitiendo, seguir ganando y seguir desafiando, contra toda lógica, el inexorable paso del tiempo.

