Qatar 2022: La Selección Argentina busca defender el título con la «memoria afectiva del logro»
KANSAS CITY (Enviado especial).- La preparación para un Mundial va más allá del entrenamiento físico y la táctica. La mente juega un rol crucial, especialmente para un equipo que ya ha alcanzado la cima. La Selección Argentina, que este martes se enfrentará a Argelia en Kansas City, cuenta con una base de 17 jugadores que levantaron la Copa del Mundo en Qatar 2022. Esta continuidad genera un interrogante central: ¿cómo afecta haber conseguido el objetivo máximo al enfoque de un equipo que busca revalidar su título?
La respuesta no es sencilla. Haber llegado a lo más alto puede infundir mayor seguridad, reflejada en el día a día y en la toma de decisiones durante los partidos. Sin embargo, también impone el desafío de mantenerse en la cima. En un Mundial, donde cada detalle puede ser decisivo, el aspecto mental cobra tanta relevancia como la condición física.
Liderazgo y cohesión grupal: los pilares de la mentalidad campeona
En el Compass Minerals National Performance Center, donde la selección realizó su penúltimo entrenamiento, el ambiente no muestra un grupo abrumado por la presión de revalidar el título, ni tampoco uno que se conforme con lo logrado. Las lesiones y recuperaciones marcaron el ritmo de los últimos días, con los jugadores más experimentados asumiendo el rol de mantener el equilibrio. El cuerpo técnico, por su parte, ha sido claro: quien no esté en condiciones, no jugará. A pesar de momentos de distensión, la concentración aumenta a medida que se acerca el debut.
Aunque la AFA cuenta con Juan Manuel Brindisi como psicólogo para sus categorías, este profesional no integra el cuerpo técnico de la Selección Mayor ni acompaña al plantel durante la Copa del Mundo. La dinámica diaria del equipo se apoya en dos pilares fundamentales: el liderazgo de Lionel Scaloni y sus colaboradores, y la cohesión interna de un grupo que ha compartido vestuario, éxitos y dificultades durante años.
“La mente tiene algo muy interesante: cuando uno trae un recuerdo, para el cerebro esa experiencia se revive casi como si fuera presente. Estos jugadores tienen registrado lo que sintieron cuando fueron campeones y pueden volver a conectarse con esa sensación”, explica Verónica Franciscutti, psicoterapeuta argentina especializada en deportistas, radicada en Kansas City.
Para Franciscutti, el antecedente de Qatar funciona como un punto a favor. “El mismo cerebro que procesó aquella final interminable contra Francia, aquella tanda de penales, aquel grito. Esa experiencia vive en su sistema nervioso. La pregunta es cómo está operando hoy ese circuito”.
La memoria afectiva del logro: ¿ventaja o arma de doble filo?
Este concepto, conocido como la memoria afectiva del logro, encuentra respaldo en la experiencia de la Selección. La consagración en Qatar, reforzada por nuevos objetivos como la Copa América 2024 y los triunfos en Eliminatorias, construyó un capital que, lejos de generar conformismo, alimentó la confianza del grupo. Esto les permite afrontar el torneo con menos incertidumbre que un plantel en construcción, aunque en el fútbol, otros factores también inciden.
El psicólogo deportivo Carlos Lionti, autor de El Factor Social, enfatiza que la continuidad del grupo es una ventaja crucial. “La experiencia suele ser una fuente de confianza. Haber atravesado determinadas situaciones reduce el impacto de la incertidumbre, porque esos jugadores ya tienen ese registro y saben cómo responder”, detalla. Agrega que, en la élite actual, la constitución del grupo, sus liderazgos y códigos internos tienen un “enorme porcentaje de impacto en el resultado deportivo”.
Sin embargo, el pasado glorioso también puede ser un arma de doble filo. “Ser campeón tiene las dos caras de la moneda. O puede activar todos tus mecanismos para defender lo que es tuyo, o puede aparecer, aunque sea de manera inconsciente, la sensación de ‘ya cumplimos’”, advierte Franciscutti. Una mínima relajación en un Mundial puede ser determinante. Para los especialistas, el miedo a no estar a la altura no es un enemigo, sino una señal de lo que está en juego. El desafío radica en convivir con esa sensación, una fortaleza que la Selección ha sabido construir.
El mantra de Scaloni: «No la vamos a ir a ganar. La vamos a ir a defender»
Esta batalla invisible es la que Lionel Scaloni resumió en una publicidad con una frase que hoy adorna el hotel Origin: “No la vamos a ir a ganar. La vamos a ir a defender”. Este mantra refleja la insistencia del entrenador en no subestimar ninguna situación ni rival, una premisa reforzada tras la inesperada derrota ante Arabia Saudita en Qatar.
Para Franciscutti, la frase de Scaloni no es solo retórica. “Si el mensaje es ‘vamos a defender lo que es nuestro’, la mente activa mecanismos de protección y de motivación muy fuertes. Es una manera de decir: ‘esto nos costó muchísimo conseguirlo y no lo vamos a entregar’”, explica.
El día a día de la Selección refleja esta dirección. La dinámica grupal consolidada funciona de manera automática. En las prácticas, no se observa un plantel paralizado por la presión, sino un grupo que conoce los tiempos de una Copa del Mundo. Las lesiones en la preparación, como las de Emiliano Martínez, Nahuel Molina, Gonzalo Montiel y Leandro Paredes, pusieron a prueba esta dinámica, y los más experimentados volvieron a cumplir un rol silencioso de contención.
Un episodio similar ocurrió en marzo, cuando la Selección venció ajustadamente a Mauritania y mostró, por primera vez en mucho tiempo, una desconexión con la exigencia de ser campeón del mundo. Aquel partido encendió una alarma interna, que llevó a la intervención de Scaloni, el cuerpo técnico y los referentes, y la respuesta fue inmediata con una victoria contundente ante Zambia.
Lionti subraya que, ante la ausencia permanente de un psicólogo en el staff, el liderazgo del entrenador y los referentes es aún más crucial. “El rendimiento de un equipo es el reflejo directo de quién lo lidera. Cuando el conductor transmite claridad, es coherente y predica con el ejemplo, la cultura competitiva del grupo tiende a ser positiva”, afirma, citando un estudio de Gallup que indica que el 70% del compromiso de un equipo depende de su líder.
A horas del debut frente a Argelia, el principal capital de esta Selección trasciende el talento individual de figuras como Lionel Messi, Emiliano Martínez, Cristian Romero, Julián Álvarez o Lautaro Martínez. Lo que distingue a este grupo es la vivencia compartida de haber llegado juntos al punto más alto, un camino que ya les dio resultados. La mejor manera de defender la Copa, quizás, sea recordar cada día lo difícil que fue conseguirla.

