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Condena millonaria a la Iglesia de Mendoza y dos monjes por abuso sexual a un seminarista

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La Justicia Civil de Mendoza condenó al Arzobispado de Mendoza y a dos monjes del monasterio Cristo Orante de Tupungato a pagar una indemnización millonaria a un exseminarista que denunció haber sufrido abuso sexual, de autoridad, manipulación espiritual y vulneración de derechos. La sentencia, dictada el pasado 4 de junio por el juez Fernando Games, obliga a los sacerdotes Oscar Portillo (71) y Diego de Jesús Roqué (58), junto a la institución eclesiástica, a abonar la suma de $18.592.000 en concepto de reparación por daños y perjuicios.

La víctima, Nicolás Bustos Norton, relató que los abusos ocurrieron entre 2009 y 2015, comenzando cuando él tenía 17 años. Los monjes Portillo y Roqué, que en 2019 estuvieron bajo prisión domiciliaria, habían sido sobreseídos en primera instancia en 2022. Sin embargo, en marzo de 2026, la Corte mendocina ordenó la reapertura de la causa penal, la cual actualmente avanza con ambos sacerdotes imputados, aunque no detenidos. El máximo tribunal provincial rechazó el argumento de la defensa, que intentaba desestimar los hechos como “relaciones libres entre adultos”.

La responsabilidad del Arzobispado y el «temor reverencial»

El juez Games desestimó los planteos de prescripción y falta de legitimación presentados por los demandados, admitiendo la demanda por daños y perjuicios. La sentencia del Tribunal de Gestión Judicial Asociada en lo Civil, Comercial y Minas N° 1 imputó al Arzobispado de Mendoza por su responsabilidad, al considerar que desoyó la denuncia y buscó deslindarse del caso judicial. La Justicia entendió que la institución tenía facultades concretas de supervisión, control y disciplina sobre el monasterio Cristo Orante y sus integrantes, y que existían indicios de conductas inapropiadas desde 2015, ante las cuales solo aplicó una “amonestación paternal” que resultó ineficaz.

El fallo argumenta que existió una situación de asimetría de poder, marcada por la autoridad espiritual que los monjes ejercían sobre el denunciante. Esta relación generaba un temor reverencial y una manipulación de la conciencia del seminarista, lo que dificultaba su capacidad de resistencia y denuncia. Las pericias del Equipo de Abordaje de Abuso Sexual del Poder Judicial de Mendoza confirmaron la verosimilitud del relato del joven y la “relación asimétrica” que padecía.

El crudo testimonio de la víctima

Nicolás Bustos Norton se animó a denunciar los hechos cuando tenía 19 años. En su declaración, ratificada públicamente en 2019, describió el sometimiento físico y emocional que sufrió durante casi siete años en contacto con el monasterio.

“Recuerdo tres hechos de abuso que sucedieron antes de cumplir 18 años. Diego (Roqué) solía viajar a Mendoza a hacer compras y me pasaba a buscar. Una siesta íbamos en su camioneta cerca de la costanera, él se detuvo y me dio un beso en la boca. Quedé paralizado, sentía que quería salir corriendo y que no podía. Luego encendió la camioneta y me dejó cerca de mi casa”

relató el exseminarista. También detalló otro episodio en el que Roqué se masturbó mientras lo tocaba por encima del pantalón.

Los abusos continuaron, según su testimonio, cuando fue admitido como seminarista. “Recuerdo que me abrazaba y me apoyaba su pene. Me decía que él era muy afectivo y notaba que yo separaba el cuerpo. Pero él me apretaba más”, contó. Ante su incomodidad, se alejó de Roqué y se acercó a Portillo, la máxima autoridad del monasterio, a quien también denunció por violaciones. Bustos Norton describió cómo Portillo lo interrogaba sobre su orientación sexual y, en varias ocasiones, lo sometió a abusos en su celda.

“Fue a mi celda y me masturbó, yo estaba paralizado. En otra ocasión empezó a besarme. Me hizo sacar el hábito, me desprendió el pantalón. Me acostó y trató de penetrarme”

precisó en su declaración.

La sentencia civil también menciona el grave impacto psicológico en la víctima, incluyendo estrés postraumático, dificultades para establecer vínculos afectivos estables, alteraciones en la sexualidad, sentimientos de culpa y la pérdida de su proyecto de vida religiosa.

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