Espectáculos

Lali en River: Kylie Minogue, Duki y un homenaje al Indio Solari en un show histórico

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“Este disco me enseñó a hacer algo poderoso con la mierda. Me enseñó a creer en la potencia del amor de quienes, a pesar del ruido de este presente en el que vivimos, no entregan el alma. Por el contrario, se enfrentan al demonio. Es nuestro ‘Acá estamos’. Y, sobre todo, nuestro ‘Acá vamos a seguir estando’”. Con esta reflexión sobre su último álbum, No vayas a atender cuando el demonio llama, Lali Espósito inauguró el primero de sus dos shows agotados en el Estadio River Plate, un hito que la consagra como una de las figuras más convocantes de la música argentina.

Después de cinco estadios Vélez repletos en 2025, la artista marcó un antes y un después al convertirse en la segunda mujer argentina en encabezar un concierto en el Monumental. La dimensión del acontecimiento se reflejó en la emoción de la propia Lali, quien se tomó varias pausas para contemplar el estadio colmado, procesando la magnitud de su logro.

La noche arrancó con “Lokura”, el tema que abre su más reciente trabajo, estableciendo un tono de gran impacto visual y sonoro. Vestida con un traje negro de impronta rockera setentosa, sombrero y tapado, la cantante apareció rodeada de llamas, pirotecnia, láseres y una imponente pared de luces. La potencia escénica se complementó con una banda afilada y un cuerpo de bailarines que ejecutó cada coreografía con precisión milimétrica. Canciones como “Sexy”, “2 Son 3” y “Tu novia II” consolidaron una apertura explosiva.

“Qué fantasía poder decir: ¡Buenas noches, Monumental”, expresó Lali ante la ovación del público. “Uno ensaya tanto y se queda sin saber qué decir frente a esta imagen increíble. Lo logramos. Ustedes hicieron que esto pase”, agregó, visiblemente conmovida por el recorrido compartido con su audiencia.

Música, ironía y mensajes sociales

Durante casi tres horas, el espectáculo exhibió las diversas facetas de una carrera que ha sabido transitar entre géneros musicales. Hubo espacio para el groove y guiños al R&B en temas de sus repertorios anteriores como “Obsesión”, “Diva” y “Amor es presente”, donde sus coristas tuvieron un rol protagónico. También se destacó el costado más provocador y performático de la cantante.

En “¿Quiénes son?”, una de las piezas centrales de su repertorio reciente, la voz de Moria Casán irrumpió a través de un audio que desató la euforia del estadio. La puesta en escena profundizó el tono irónico de la canción: Lali y sus bailarines aparecieron sosteniendo diarios con el titular “¿Lali vive del Estadio?”, en una clara referencia a las acusaciones que el presidente Javier Milei lanzó contra la artista en los últimos años.

La idea de enfrentar la hostilidad con humor, uno de los conceptos que atraviesan su último disco, reapareció con “Fanático”. Antes de interpretarla, la cantante recordó que la canción nació como una forma de responder a la violencia y la agresión desde la sátira. “La hice para que nos riamos, para que nos expresemos y para hacer nuestra pequeña revolución siendo tantos cantándola”, explicó.

El show también dedicó momentos de profunda vulnerabilidad. Con un vestido largo y acompañada por los arreglos de cuerdas del Cuarteto Divergente, Lali ofreció versiones emotivas de “Boomerang”, “Incondicional” y “Perdedor”. En este contexto, se vivió uno de los instantes más significativos de la noche. A pocos días de un nuevo aniversario de Ni Una Menos, Lali pidió un minuto de silencio por las víctimas de la violencia de género. “Por todas las víctimas de la violencia patriarcal que este gobierno niega, por todas las mujeres que han sido asesinadas, por todos los niños y niñas que se quedaron sin sus madres y por las vidas arrebatadas a adolescentes como Agostina y Dulce”, expresó emocionada. El Monumental, usualmente ruidoso, se sumió en un silencio absoluto antes de estallar en una de las ovaciones más contundentes de la velada. La intensidad emocional continuó con “Ego”, ya un clásico de su repertorio, cantado a coro por miles de voces bajo una tenue llovizna, y con “No hay héroes”, interpretada solo con piano.

Sorpresas y cierre emotivo

La segunda mitad del espectáculo recuperó el pulso festivo. Miranda! se sumó al escenario para interpretar “Mejor que vos”, aportando su habitual combinación de humor, teatralidad y extravagancia. Luego llegó la fiesta electropop de “Histeria”, “A bailar”, “1Amor” y “Motiveishon”, mientras un grupo de drag queens acompañó la interpretación de “Soy”, convertida en un himno de diversidad y orgullo para la comunidad LGBT+.

La gran sorpresa de la noche, largamente rumoreada, fue la aparición de Kylie Minogue. La estrella australiana desató una explosión de entusiasmo al compartir escenario con Lali para interpretar versiones de “Can’t Get You Out of My Head” y “Padam Padam”, confirmando una conexión artística cultivada desde su encuentro en la última visita de Minogue a Argentina. La australiana incluso bromeó con un cómplice “I love she”, en referencia al viral video protagonizado por Lali años atrás.

Otro de los invitados fue Duki, quien subió al escenario para interpretar “Plástico”, una colaboración que sintetiza el diálogo cada vez más fluido entre el pop y la música urbana local.

El cierre del concierto fue un emotivo guiño a la historia de la música argentina. Antes de despedirse, Lali fusionó “No me importa” con “Ji Ji Ji”, mientras las pantallas proyectaban imágenes del Indio Solari, a días de su fallecimiento. “Gracias, Indio Solari, por tanto”, exclamó, mientras el público agitaba pogos. El homenaje funcionó como una devolución simbólica del reconocimiento que el ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota le había dedicado tiempo atrás, cuando la definió como “esa muchachita que llena estadios”.

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