Aguinaldo: expertos detallan cómo usarlo para armar un fondo de emergencia
El cobro del aguinaldo en junio se presenta como una ocasión estratégica para establecer un fondo de emergencia. Este ingreso adicional, equivalente al 50% de la remuneración más alta del semestre, permite a los trabajadores argentinos crear una reserva económica destinada exclusivamente a cubrir gastos inesperados y brindar estabilidad financiera.
“Un fondo de emergencia es, esencialmente, un ‘colchón de seguridad’ financiero”, afirmó Damián Vlassich, team leader de Estrategias de Inversión en IOL. El especialista explicó que este capital debe mantenerse rigurosamente separado de los ahorros cotidianos o de las inversiones de largo plazo. Su objetivo primordial es hacer frente a imprevistos —como una emergencia médica, un problema automotor, arreglos hogareños o la pérdida temporal de ingresos— sin la necesidad de recurrir al endeudamiento con tarjetas o créditos personales, instrumentos que, según Vlassich, actualmente “tienen tasas muy elevadas”.
“Su función principal es brindar tranquilidad y estabilidad: sirve como una barrera de contención para que un golpe inesperado no desestabilice las finanzas familiares ni obligue a desarmar inversiones de largo plazo en un mal momento del mercado”.
En la misma línea, Paula Spitaleri, directora de Balanz Academy, evaluó que el aguinaldo es “el momento ideal para dar el primer paso hacia un fondo de emergencia, sin que implique sacrificar el día a día”. Esto se debe a que es una de las pocas oportunidades en el año en que se recibe un ingreso extraordinario. Spitaleri destacó que “es plata que no existía en el flujo habitual, y eso facilita psicológicamente separarlo antes de que se diluya en gastos cotidianos”.
Claves para construir el fondo de emergencia
La capacidad de ahorro para el fondo de emergencia debe ajustarse al tipo de ingreso. Para trabajadores con un sueldo fijo y un empleo estable, el objetivo debería cubrir tres meses de gastos esenciales. Por otro lado, los trabajadores independientes, debido a la mayor irregularidad de sus ingresos, deberían elevar la meta a seis meses. “Cuanto más irregular es el ingreso, más grande debería ser el colchón”, señaló Spitaleri.
Sin embargo, la especialista subrayó que no es necesario alcanzar esa meta de inmediato: “con destinar aunque sea el 30% del aguinaldo a ese objetivo, ya se está construyendo un colchón real”. Recomendó que, apenas se cobra el aguinaldo, se separe el porcentaje destinado a esta reserva en una cuenta o instrumento aparte, con un nombre específico como “Emergencias” o “Colchón financiero”. “La separación física del dinero es lo que hace que el propósito se sostenga en el tiempo”, puntualizó.
Vlassich, por su parte, sostuvo que “la clave no es el monto, sino la constancia y el destino de esos fondos”. Recomendó fijar un objetivo medible y fácil de alcanzar en el corto plazo, como reunir el equivalente a un mes de gastos en lugar de apuntar a tres o seis meses desde el principio. Además, es fundamental priorizar la liquidez sobre la rentabilidad, ya que el dinero debe estar disponible de inmediato ante cualquier urgencia. Finalmente, sugirió automatizar el ahorro, separando un porcentaje de los ingresos apenas se cobran y derivándolo a la cuenta de inversión destinada a la emergencia, en lugar de esperar a fin de mes para ver cuánto dinero “sobró”.
Opciones de inversión para el aguinaldo
En un contexto inflacionario como el argentino, Spitaleri reflexionó que “la clave no es guardar el dinero bajo el colchón” para crear esta reserva. Los fondos comunes de inversión (FCI), principalmente de Money Market, se presentan como una alternativa adecuada, ya que “permiten que ese fondo no pierda valor, mientras está disponible cuando se necesite”.
Vlassich indicó que, si se prioriza la liquidez inmediata, se puede optar por un FCI que permita que “los pesos generen renta diaria” y que ese dinero se pueda rescatar rápidamente. Quienes buscan blindar el fondo de emergencia en moneda dura pueden inclinarse por activos con bajo riesgo. El especialista destacó los fondos que invierten en bonos soberanos de baja volatilidad (como Bopreales) y obligaciones negociables de energía y servicios públicos. “Otra alternativa de renta fija muy atractiva para flujos predecibles es el bono soberano Bonar 2027 (AO27), que paga una renta mensual del 6% TNA en dólares”, añadió.
Desde Adcap Grupo Financiero advirtieron sobre la diferencia entre un “colchón de liquidez” y una cartera de inversión, que radica en la finalidad del dinero. “El fondo de emergencia prioriza la seguridad y la liquidez, mientras que una cartera de inversión busca hacer crecer el capital dentro de un horizonte temporal determinado”, determinaron. Por ello, también sugirieron colocar este capital en “instrumentos conservadores, líquidos y de bajo riesgo”, preferentemente en moneda dura o en activos que ayuden a preservar el poder adquisitivo sin exponer el dinero a una volatilidad significativa.

