Dólar y BCRA: el peso se apreció 11% real en el año pese a las fuertes compras de divisas
El Gobierno nacional atraviesa un “momentum financiero” impulsado por la sostenida acumulación de reservas por parte del Banco Central (BCRA). En los primeros cinco meses del año, la autoridad monetaria embolsó US$ 9.756 millones, cifra que representa el 97% del total que tenía previsto para el año. Sin embargo, este robusto ingreso de divisas no se tradujo en un aumento del tipo de cambio, sino en una apreciación real del peso argentino.
A pesar de las expectativas iniciales de que la reaparición del BCRA en el mercado de cambios, tras ocho meses de ausencia, impulsaría el dólar al aumentar la demanda, la dinámica fue opuesta. Gracias a un marcado incremento en la oferta de divisas –resultado de mayores exportaciones y liquidaciones de empresas con financiamiento externo– el dólar retrocedió 3,2% en términos nominales en lo que va del año. Al considerar el impacto de la inflación, la caída real asciende al 16%.
Impacto de la apreciación del peso y perspectivas
La consultora LCG señaló que, “en momentos de mayor oferta en el Mercado Libre de Cambios, las compras del BCRA siguen sin impactar en el FX: el dólar mayorista cerró el viernes en $ 1.410, sin mayores cambios en las últimas semanas”. Como consecuencia, “el peso se apreció 11% real en el año, recortando ya buena parte de la ganancia de competitividad precio lograda con la devaluación de diciembre de 2023”. Esta apreciación se da en un contexto de debilidad del dólar a nivel internacional, que afecta a todas las monedas emergentes.
No obstante, LCG advierte sobre las consecuencias internas: “Varios sectores (muchos con potencialidad competitiva) padecen el dólar barato, lo que podría tener un impacto no menor en términos de empleo y actividad”.
El desafío del segundo semestre y las tasas de interés
La incógnita central ahora es si el dólar continuará perdiendo valor frente a la inflación en la segunda mitad del año y cuál será el margen de acción del Central para mantener su estrategia de compras. Desde GMA Capital, la visión es que, si bien “la cosecha viene dejando una oferta relevante de divisas, con liquidaciones acumuladas que ya superan los US$ 10.000 millones, este impulso empieza a quedar atrás”.
El escenario futuro se presenta “más exigente, con una demanda de pesos todavía frágil y un calendario de vencimientos exigente”. Los compromisos de deuda en dólares para 2026 y 2027 superan los US$ 32.000 millones, sin definiciones claras sobre cómo se afrontarán. Sin embargo, GMA Capital aclara que esto “no implica necesariamente un escenario de escasez abrupta de divisas”, considerando las emisiones de empresas privadas en el mercado internacional, que sumaron US$ 1.500 millones en mayo y acumulan US$ 11.900 millones desde octubre. Este flujo podría extenderse y el proyecto del “Súper RIGI” en el Congreso podría reforzar la oferta de dólares, aunque su impacto se espera más allá de 2026.
A medida que el segundo semestre avance y el flujo de divisas pierda intensidad, sostener la estabilidad cambiaria podría requerir tasas reales más altas para evitar una mayor dolarización de carteras. Este equilibrio no es sencillo: un rebote en la demanda de cobertura presionaría el tipo de cambio, con impacto en la inflación, mientras que una suba de tasas para contenerlo podría profundizar la debilidad de la actividad en un contexto de recuperación limitada del consumo y los ingresos reales.
Para GMA Capital, el escenario base es que el equilibrio macroeconómico entre en una dinámica de “sintonía fina”. Esto implicaría que el tipo de cambio oficial convergería hacia los $ 1.670 en diciembre, con una depreciación mensual algo más acelerada en la segunda mitad del año. En paralelo, la inflación “encontraría mayores dificultades para perforar sostenidamente la zona del 2% si el frente cambiario comienza a mostrar algo más de tensión”.

