Tráfico de armas: procesan con prisión preventiva a 12 de una banda que desviaba armamento al mercado negro
La Justicia Federal de Campana dictó el procesamiento con prisión preventiva para 12 integrantes de una asociación ilícita dedicada al tráfico de armas. La banda utilizaba una compleja red de “testaferros registrales” y complicidades internas para inscribir y desviar cientos de armas de fuego al mercado negro, tanto a nivel local como para exportación.
El juez Adrián González Charvay fue quien formalizó la medida, que también incluye embargos millonarios sobre los bienes de los imputados. La investigación, que se extendió por más de dos años, reveló que al menos 742 armas registradas a nombre de miembros de la banda tienen un paradero desconocido, sospechándose que su destino final es el circuito informal y las organizaciones criminales.
La pesquisa se inició en julio de 2024 a partir de una denuncia de la Unidad Fiscal Especializada en Criminalidad Organizada (Ufeco) y la Agencia Nacional de Materiales Controlados (Anmac). Esto permitió reconstruir un “circuito funcional y permanente” que operaba desde enero de 2022, burlándose de los controles estatales.
La sofisticada maniobra de los “testaferros registrales”
La organización criminal operaba mediante una ingeniosa estratagema: “testaferros registrales”. Estas personas, a cambio de una remuneración económica, prestaban su nombre para figurar como legítimos usuarios de armas ante la Anmac. Lo que llamó la atención de las autoridades fue que estos individuos solicitaban la tenencia de cinco o más armas en cortos periodos, una inversión que no se condecía con sus perfiles socioeconómicos ni sus ingresos declarados.
Los registros mostraban la compra de armamento pesado y de alta gama, principalmente pistolas semiautomáticas calibres 9 milímetros, .40 y .380 de marcas reconocidas como Bersa, Glock y Taurus. Sin embargo, los supuestos dueños nunca tuvieron la “tenencia material efectiva” de estas armas, que eran desviadas al mercado ilegal.
La trama no solo abastecía el mercado negro local, sino que también alimentaba canales de exportación a países vecinos como Chile, Uruguay y Brasil. Este circuito incluía a legítimos usuarios de armas que actuaban como testaferros, empleados corruptos de la ex Agencia Nacional de Materiales Controlados (Anmac) que facilitaban los trámites, y una aceitada logística para el desvío del armamento.
Complicidades y un oficial de policía involucrado
La estructura criminal no podría haber funcionado sin una amplia red de facilitadores. Entre los procesados se encuentran gestores, responsables de armerías y exempleados del antiguo Renar/Anmac. Un eslabón clave en esta red es un oficial de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, procesado por incumplimiento de sus deberes.
Según la resolución judicial, el efectivo policial intervenía en las certificaciones de trámites, validando identidades y firmas sin realizar las verificaciones correspondientes. Esta acción otorgaba el barniz legal necesario para que las armas ingresaran al circuito de desvío. Las escuchas telefónicas fueron cruciales para la investigación, revelando conversaciones sobre cobros por trámites, el uso de terceros para registraciones y referencias directas a operaciones ilegales.
El juez González Charvay fundamentó las prisiones preventivas en la “capacidad operativa” de la organización, considerando que la libertad de los imputados podría entorpecer la producción de pruebas o influir en los sistemas administrativos. Además de la prisión, se trabaron embargos sobre sus bienes que oscilan entre los $100 y $150 millones por cada uno. La acusación principal es por ser coautores de la provisión y circulación ilegal de armas de fuego (artículo 189 bis, inciso 4 del Código Penal), en lo que el magistrado calificó como una “estructura organizada y sostenida en el tiempo” diseñada para burlar los mecanismos de control estatal.
Mientras la justicia avanza, la principal preocupación de las autoridades de seguridad reside en el rastro perdido de esas 742 pistolas que, presuntamente, ya fueron vendidas en el mercado negro.

