Zielinski, el hombre que ya es leyenda de Belgrano: «No tengo el celular de Dios, el teléfono es mío»
Ricardo Zielinski, conocido como el “Ruso”, sigue agigantando su leyenda en el Club Atlético Belgrano. Tras una nueva noche histórica que consolidó al equipo en la cima, el director técnico se afianza como una de las figuras más veneradas por la hinchada celeste, que ya lo considera merecedor de una estatua.
La conexión entre Zielinski y Belgrano se forjó a lo largo de momentos trascendentales. Su ciclo incluye hitos inolvidables para la institución de Alberdi, desde el ascenso a Primera División que culminó con el histórico descenso de River Plate a la B Nacional, hasta enfrentamientos clave como el clásico cordobés de octavos de final ante Talleres en el Torneo Apertura. Ahora, a su palmarés se suma el reciente partido consagratorio que lo vuelve a poner en el centro de la escena.
El cariño de la hinchada y el reconocimiento a una trayectoria
El fervor de los simpatizantes de Belgrano por el «Ruso» es palpable. Las redes sociales y las conversaciones entre hinchas se llenan de comentarios que reflejan la magnitud de su figura.
«Sacamos la estatua de San Martín y ponemos la suya»,
es una de las frases que circulan, evidenciando el nivel de idolatría que genera el entrenador en la parcialidad pirata.
La frase de Zielinski, No tengo el celular de Dios, el teléfono es mío
, se ha convertido en un emblema de su personalidad y su forma de encarar los desafíos. Esta declaración, que resuena con la autonomía y la determinación del director técnico, encapsula el espíritu de un hombre que, a lo largo de los años, ha sabido construir una relación inquebrantable con el club y sus seguidores, transformándose en un verdadero ícono del fútbol cordobés.
El «Ruso» no solo ha cosechado victorias deportivas, sino que ha logrado calar hondo en el sentimiento de una hinchada que reconoce en él no solo a un estratega, sino a un símbolo de la identidad y la resiliencia de Belgrano.

