Política

Adorni: ¿un dolor de cabeza que el Gobierno no puede sacar?

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Desplazar a Manuel Adorni de su rol en el Gobierno podría no ser la solución a la crisis política que atraviesa el oficialismo y, por el contrario, generar nuevos problemas para la administración de Javier Milei. Así lo evaluó Alejandro Catterberg, director de la consultora Poliarquía, en una reciente entrevista en Odisea Argentina, por LN+.

“Tenerlo a Adorni es un dolor de cabeza, pero, tal vez, sacarlo te genere, en poco tiempo, un nuevo dolor de cabeza”, planteó Catterberg, sugiriendo que la situación del vocero presidencial es un síntoma de conflictos más profundos que el Gobierno debe abordar.

Las raíces de la crisis: más allá de un nombre

El analista político explicó que los desafíos del oficialismo van más allá de figuras individuales. Identificó un “segundo nivel” de problemas, por debajo de la superficie, que incluye “la disputa de poderes vinculados al Poder Judicial, las relaciones con la política y la corrupción”. Según Catterberg, una eventual salida de Adorni sin resolver estos problemas estructurales tendría un impacto limitado en la crisis actual.

Para Catterberg, antes de considerar un movimiento como el desplazamiento de Adorni, el Ejecutivo debería concentrarse en recuperar el control de la agenda pública, reducir las internas dentro de La Libertad Avanza, modificar la estrategia de confrontación permanente con el periodismo y avanzar hacia una ampliación política. Estos pasos, afirmó, son cruciales para estabilizar la situación.

Desgaste y caída en la imagen de Milei

El director de Poliarquía indicó que la Casa Rosada atraviesa desde hace dos meses una etapa de desgaste, marcada por la pérdida de control de la agenda, el resurgimiento de tensiones políticas y una caída en el respaldo social. A pesar de esto, aclaró que la situación “no es dramática” y que Milei conserva niveles de aprobación superiores al 40%.

“Venimos del mejor verano del Gobierno desde que llegó”

, sostuvo Catterberg, recordando que la fragmentación opositora y el liderazgo de La Libertad Avanza en las encuestas permitían proyectar un año favorable. Sin embargo, en las últimas semanas, el Gobierno ha experimentado un deterioro visible en la opinión pública. El consultor subrayó que el Gobierno cayó entre 10 y 12 puntos desde el momento postelectoral, una baja que calificó como “significativa” por su velocidad.

Este desgaste, según Catterberg, se atribuye a una combinación de factores económicos y políticos. Mencionó el impacto de la inflación sobre los ingresos y la reaparición de cuestionamientos vinculados con las formas del Gobierno y su promesa de representar algo distinto a la política tradicional.

El electorado: dos sectores afectados

Catterberg diferenció dos sectores clave del electorado de Milei que se vieron afectados. Por un lado, los votantes provenientes del peronismo que acompañaron al Presidente y hoy sienten con mayor fuerza el deterioro económico. Por otro, los sectores identificados con Patricia Bullrich y votantes de centroderecha que respaldaron al libertario en el balotaje y ahora cuestionan ciertos comportamientos.

“Ese sector -el que representa Bullrich- creyó en la idea de ‘somos distintos, somos diferentes’”, afirmó. Para el analista, escándalos y ciertas conductas oficiales erosionaron esa percepción entre quienes valoraban la promesa de renovación política. En ese marco, señaló:

“No hay nada más casta que subirse a un avión privado e irse a Punta del Este”

.

En el plano económico, Catterberg proyectó que Argentina se encamina hacia una “estabilidad mediocre”, con una inflación que “se quedó ahí, no va a empezar con 0%”. El futuro político, concluyó, dependerá en gran medida del grado de fragmentación tanto dentro del oficialismo como de la oposición, con figuras como Mauricio Macri, Karina Milei, Axel Kicillof y Cristina Kirchner como actores centrales.

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