Boca en crisis: la Bombonera ya no es un bastión y la Libertadores es la última chance
La Bombonera, otrora sinónimo de mística y fortaleza inexpugnable, ya no parece ser el factor determinante para Boca Juniors. El equipo atraviesa un momento de profunda incertidumbre tras su reciente eliminación en los octavos de final del Torneo Apertura a manos de Huracán, la cuarta caída decisiva en su propio estadio en apenas 15 meses. Este revés deja al conjunto de Claudio Ubeda sin margen de error en el semestre y con la Copa Libertadores como único objetivo tangible, al que llega visiblemente golpeado.
La lista de traspiés en casa es elocuente: repechaje de la Copa Libertadores ante Alianza Lima, cuartos de final del Apertura 2025 contra Independiente, semifinales del Clausura frente a Racing, y ahora los octavos de final contra el Globo. Si bien ante Huracán el Xeneize hizo méritos para ganar, con más de diez remates al arco y un claro dominio en el primer tiempo, la imagen final fue la de un equipo derrotado, con dudas y una preocupante tendencia a la autodestrucción en momentos clave.
La Bombonera, un factor que se diluye y errores individuales
La vibración de otros tiempos en la Bombonera parece haberse atenuado. El aliento, aunque presente, no alcanzó para contagiar la seguridad que el equipo necesita. Factores como el cambio de público y, fundamentalmente, las repetidas flaquezas del equipo en instancias límite, contribuyen a esta nueva realidad. Boca ya no transmite esa sensación de invencibilidad que solía contagiar a la tribuna.
La eliminación expone falencias en puestos sensibles que preocupan de cara al futuro inmediato. Leandro Brey, arquero que llegó con lo justo tras un golpe en Guayaquil, tuvo responsabilidad en el primer gol de Huracán al entregar una pelota comprometida a Milton Delgado y no logró ser decisivo en la tanda de penales. La delantera también falló en la definición, con Óscar Romero, excompañero de Brey, anotando ambos penales de la misma manera. Boca buscará un arquero en junio, pero mientras tanto afrontará la fase crucial de la Libertadores con los recursos actuales.
Lesiones y rendimientos en deuda
La preocupación se agrava con la incertidumbre en torno a Adam Bareiro, goleador del equipo, quien salió lesionado antes del descanso con un fuerte dolor en el pubis. Aunque Milton Giménez, su reemplazante, volvió a convertir, la jerarquía de Bareiro es difícil de sustituir. Además, varios futbolistas de peso quedaron en deuda: Lautaro Di Lollo cometió dos penales en nueve minutos, Leandro Paredes no logró imponerse en el mediocampo, Miguel Merentiel desperdició tres chances claras y Exequiel Zeballos sigue lejos de su nivel pre-lesión.
La lupa sobre Ubeda y el futuro inmediato
El director técnico Claudio Ubeda vuelve a estar bajo escrutinio. Si bien el equipo fue superior ante Huracán, sus decisiones en la Copa Libertadores también generaron cuestionamientos. El entrenador reconoció los errores:
No podemos cometer los errores que venimos cometiendo en las dos finales que tendremos por delante. Lo vamos a trabajar para evitarlo, pero no puede ocurrir en la Libertadores. No podemos arrancar perdiendo al minuto cinco por un error. Lo vamos a absorber y corregir para que no vuelva a ocurrir.
Su contrato vence en junio y la dirigencia esperará el desenlace del semestre antes de tomar una decisión.
Boca tiene nueve días para recuperar piernas y ajustar piezas antes del crucial choque con Cruzeiro. El desafío principal es anímico, ya que el equipo perdió tres de sus últimos cuatro partidos. Hace apenas dos semanas, las victorias en la Copa Libertadores generaban ilusión de un mercado ambicioso, incluso con el nombre de Paulo Dybala. Hoy, la realidad es más terrenal: el objetivo central es asegurar un lugar en los octavos de final de la Libertadores. Con tres años y medio sin títulos locales, la exigencia en Boca es máxima y la urgencia por revertir la situación, palpable.

