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Escándalo en la Libertadores: partido DIM-Flamengo suspendido por incidentes

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Un grave episodio de violencia y descontrol obligó a la suspensión del partido entre Independiente Medellín (DIM) y Flamengo de Brasil por la fecha cuatro del Grupo A de la Copa Libertadores. El encuentro, que debía disputarse en el estadio Anastasio Girardot, fue cancelado después de que barrabravas del equipo colombiano encendieran bengalas rojas que generaron una intensa humareda y fuego en las tribunas, volviendo el ambiente irrespirable y peligroso.

La decisión de interrumpir el juego la tomó el árbitro Jesús Valenzuela Sáez. A pesar de que los equipos salieron a la cancha a la hora pautada (21.30 hora argentina) y los jugadores de ambos planteles se dispusieron a iniciar el partido mientras sonaba el himno de Colombia, la situación se descontroló rápidamente. La visibilidad se vio comprometida por el humo, y el lanzamiento de más bengalas encendidas hacia el sector que separa las gradas del campo de juego forzó la intervención de las autoridades.

Escalada de violencia y evacuación de los jugadores

A medida que el fuego y el humo se intensificaban, miembros de la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden (Undmo) intentaron contener a los simpatizantes locales, quienes incluso intentaron saltar las vallas para ingresar al campo de juego. Videos del incidente, rápidamente viralizados en redes sociales, mostraron a los jugadores de Flamengo desde el banco de suplentes pidiendo a sus compañeros que abandonaran el campo.

El plantel colombiano siguió la misma postura, retirándose de la cancha bajo una silbatina generalizada del público. Con los futbolistas fuera del terreno de juego, la Conmebol primero demoró el partido y luego, a través de una publicación en su cuenta de X, confirmó su cancelación. El árbitro Valenzuela justificó la decisión al considerar que las condiciones no eran aptas para continuar y que no se podía asegurar la integridad de los presentes.

Los “Chatarrerox” y el descontento con la dirigencia

Los incidentes no cesaron con la cancelación del partido. Según las autoridades locales, la facción “Los Chatarrerox”, un grupo disidente de la barrabrava del DIM, fue la principal responsable de los desmanes. Este grupo ya había manifestado su descontento con la dirigencia del club.

En un claro reflejo de la tensión interna, los hinchas de Independiente Medellín abuchearon a Raúl Giraldo, propietario del club. Giraldo ya había sido insultado el domingo anterior, tras la derrota contra Águilas por la liga local, cuando hizo gestos de desaprobación hacia los simpatizantes. Este clima de conflicto institucional y deportivo parece haber sido el caldo de cultivo para la violencia que derivó en la suspensión del encuentro internacional.

Al momento de la suspensión, Independiente Medellín se encontraba en la tercera posición del grupo con 4 puntos, mientras que Flamengo lideraba con 7 unidades. Ahora, resta saber qué decisión disciplinaria tomará la Conmebol en las próximas horas, que podría incluir sanciones económicas, quita de puntos o la prohibición de jugar partidos en su estadio.

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