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Crisis en Lácteos Verónica: plantas paralizadas, salarios impagos y millonaria deuda

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La crisis que atraviesa Lácteos Verónica se profundiza con sus tres plantas paralizadas y la falta de pago de salarios a sus trabajadores desde hace seis meses. La situación de la tradicional firma láctea, controlada por la familia Espiñeira, es crítica y genera gran incertidumbre sobre su continuidad.

Los rumores sobre una posible venta de la compañía circulan con fuerza, pero hasta el momento, los dueños no han tomado una decisión concreta respecto al futuro de la empresa. Mientras tanto, la situación financiera de Verónica es alarmante, acumulando una deuda significativa y un historial de cheques rechazados que evidencia la magnitud del problema.

Deudas millonarias y preocupación entre los acreedores

Los registros financieros de Lácteos Verónica muestran un panorama desolador. La empresa acumula más de 3.800 cheques rechazados, cuyo monto asciende a casi 14.000 millones de pesos. Esta cifra no solo refleja la magnitud de las dificultades económicas, sino que también impacta directamente en la cadena de pagos y genera un efecto cascada en sus proveedores.

Además de los compromisos financieros con entidades bancarias y otros acreedores, la láctea mantiene importantes deudas con tamberos y prestadores de servicios. Esta situación pone en jaque la subsistencia de numerosos productores primarios y empresas que dependen de los pagos de Verónica, profundizando la crisis en un sector clave de la economía argentina.

Trabajadores en alerta y movilización inminente

Con las plantas de producción inactivas y sin percibir sus haberes desde hace medio año, los trabajadores de Lácteos Verónica se encuentran en una situación desesperante. Ante la falta de respuestas y la incertidumbre sobre sus fuentes de empleo, los empleados preparan una marcha para el próximo viernes, buscando visibilizar su reclamo y obtener una solución a su problemática.

La movilización buscará presionar a la familia Espiñeira y a las autoridades pertinentes para que se defina el futuro de la empresa y se garantice el pago de los salarios adeudados. La crisis de Lácteos Verónica no solo representa un problema empresarial, sino que también pone en riesgo cientos de puestos de trabajo y el sustento de numerosas familias.

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