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Retenciones, protagonistas: el 91% de las modificaciones tributarias de 2025 bajó la presión fiscal

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Nueve de cada diez modificaciones tributarias implementadas en 2025 tuvieron como objetivo principal reducir la carga fiscal en Argentina. Esta política impositiva, en línea con las promesas del Gobierno de bajar impuestos a medida que el superávit fiscal lo permita, puso en el centro de la escena a las retenciones que gravan al sector agroexportador, un tema que no generaba tanta atención desde el conflicto con el campo en 2008.

Los datos provienen de un informe elaborado por el Centro de Estudios Tributarios (CET) de la Universidad Austral, que contabilizó 55 modificaciones tributarias a lo largo de 2025. Aunque la cifra total de cambios se mantuvo similar al promedio anual entre 2002 y 2025, la gran diferencia radicó en la orientación: el 91% de las medidas buscaron reducir impuestos sobre empresas y contribuyentes en general. Este porcentaje representa el más alto de toda la serie histórica analizada por el CET, que se remonta 24 años atrás.

El rol central de las retenciones

“La reducción de derechos de exportación pasó a ocupar un lugar central en la política tributaria de 2025 y explica buena parte de la baja de la presión tributaria observada durante el año”, explicó Diego Rivas, investigador del CET y coautor del informe junto a Lucio Cardinale-Lagomarsino. Estas cargas fiscales, más conocidas como retenciones, fueron objeto de 12 modificaciones por parte del Gobierno el año pasado. De estas, nueve se destinaron a reducirlas o eliminarlas para segmentos específicos.

Las medidas incluyeron desde bajas temporales para el sector agroindustrial hasta la eliminación para economías regionales, productos industriales, minería, aluminio, acero y ciertos aceites y lubricantes. La relevancia de las retenciones en la agenda no se registraba desde 2008, año marcado por el conflicto entre el gobierno de Cristina Kirchner y el campo por la Resolución 125. Previamente, la discusión sobre los derechos de exportación había sido central en 2007 y, antes aún, en 2002, cuando se reinstauraron para paliar los efectos de la crisis de 2001.

“A mi entender, hubo dos razones por las cuales las retenciones tuvieron tantas modificaciones. En primer lugar, porque el tipo de cambio real estaba muy apreciado, sobre todo en la primera mitad del año. No es lógico tener retenciones en ese contexto, porque incluso el agro tenía problemas de rentabilidad, cuando es el sector exportador por excelencia en la Argentina. En cambio, en la segunda mitad del año estábamos en plena incertidumbre electoral, luego del triunfo que tuvo la oposición en las elecciones de Buenos Aires. Hubo una pseudo corrida y el Gobierno, como también hicieron gobiernos anteriores, apeló a la baja transitoria de retenciones para apurar la liquidación de divisas»

Así lo explicó Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico de Equilibra. En ese contexto, el Gobierno anunció una baja de retenciones al 0% que duró solo tres días. Con la intención de que ingresaran divisas al mercado y así restarle presión al dólar antes de la elección legislativa nacional, la medida había puesto como tope un cupo de US$7000 millones o una ventana temporal de ocho días, lo que ocurriera primero. “Todo esto terminó por estabilizarse con la compra de pesos por parte del Tesoro americano y la ayuda de Scott Bessent. Con el triunfo de La Libertad Avanza en las elecciones de medio término, la tendencia dolarizadora se frenó y el mercado de cambios se estabilizó”, recordó Sigaut Gravina.

El impacto en la presión fiscal y la percepción de los contribuyentes

Más allá de las retenciones, el año pasado también se aprobaron planes de facilidades de pago y alivios vinculados al impuesto a las ganancias. Con este conjunto de medidas, la presión tributaria registró una baja interanual de un punto porcentual, cerrando 2025 en un 21,6% del Producto Bruto Interno (PBI), según el estudio de la Universidad Austral.

“Una cosa es la presión tributaria medida por la recaudación, y otra muy distinta es la presión tributaria que sienten quienes producen, invierten o trabajan. Muchas empresas siguen soportando una carga muy elevada por impuestos distorsivos, percepciones, retenciones bancarias, saldos a favor inmovilizados y tributos provinciales y municipales que continúan creciendo. Por eso, la baja no siempre se percibe en el bolsillo ni en la competitividad”

Explicó César Litvin, CEO de Lisicki, Litvin & Asociados. En el mismo sentido, Marcelo Rodríguez, contador público y CEO de MR Consultores, remarcó la alta presión fiscal en Argentina, especialmente para quienes destinan la mayor parte de sus ingresos al consumo. Entre el Impuesto al Valor Agregado (IVA), impuestos internos, a los débitos y créditos, el provincial Ingresos Brutos, la tasa de Seguridad e Higiene y otras tasas municipales, en muchos casos conforman el 50% del precio de los bienes y servicios.

Solo el 9% de las modificaciones tributarias de 2025 no estuvieron orientadas a reducir la carga fiscal. De estas cinco medidas, dos tuvieron un impacto mixto (con subas y bajas en retenciones), y otras tres se relacionaron con la actualización de la base de cálculo de anticipos de Ganancias, mayores restricciones para acceder a derechos de exportación y un incremento de la alícuota de seguridad social en la actividad futbolística.

Equilibrio delicado y el rol del FMI

La baja de impuestos es una de las banderas de La Libertad Avanza. El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que el escenario más probable para el fin del segundo mandato es la eliminación de todas las retenciones, el impuesto a los débitos y créditos, y la reducción de Ingresos Brutos y tasas municipales, siempre que no se comprometa el superávit fiscal.

“Los objetivos de reducción de impuestos siempre chocan rápido con los problemas estructurales, entre otros, la alta informalidad de la economía argentina, una característica compartida con el resto de la región. A eso se le suma un contexto de nueve meses consecutivos de caída interanual de la recaudación, explicada en parte por la baja performance del comercio y la industria, dos sectores determinantes para el IVA y Ganancias”, analizó Claudio Caprarulo, director de Analytica.

La reciente revisión del acuerdo con Argentina por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) incluyó sugerencias de reformas tributarias. Algunas implicarían un aumento de la carga fiscal (extender Ganancias, cambiar monotributo, impuestos al tabaco y combustibles), mientras que otras irían en el sentido de una baja (Ganancias de sociedades, impuesto al cheque y derechos de exportación). “Al igual que hasta ahora, será una decisión del Gobierno si hacer propias las sugerencias del FMI. La caída en la recaudación, los límites a seguir bajando el gasto y la pérdida de poder de compra de las familias son parte de las variables a incluir en la ecuación. La necesidad de cambiar la estructura tributaria es evidente; hay más debate respecto a cuál se debe ir y, en un país federal, es condición necesaria también incluir a las provincias en la mesa de negociación», cerró Caprarulo.

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