Guerra interna en el Gobierno: el simulacro de unidad de Milei no sofoca los conflictos
El presidente Javier Milei intensificó durante el fin de semana sus esfuerzos por proyectar una imagen de unidad dentro de La Libertad Avanza, con el objetivo de contrarrestar las «feroces luchas internas» que han puesto en tela de juicio su autoridad y la cohesión de su equipo. Sin embargo, los gestos de pacificación no lograron sofocar los conflictos que atraviesan al Gabinete y al sistema de poder.
Los encuentros del viernes pasado con el Gabinete y, posteriormente, con la mesa política, buscaron generar una postal de armonía. En ambas reuniones, el Presidente evitó que se abordaran los cruces internos que involucran a ministros y figuras clave. La presencia de Manuel Adorni, el Jefe de Gabinete, quien deberá presentar su declaración patrimonial en la causa por enriquecimiento ilícito que sustancia el juez Ariel Lijo, no pasó inadvertida en este contexto.
El rol de Karina Milei y los cortocircuitos internos
La celebración de la Revolución de Mayo también fue utilizada como escenario para exhibir una aparente cohesión. En el balcón de la Casa Rosada, Milei cobijó por instantes a Santiago Caputo, su asesor en comunicaciones, y a la senadora Patricia Bullrich, ambos enfrentados a Karina Milei, la Secretaria General de la Presidencia. La hermana del mandatario, de hecho, tuvo un papel de omnipresencia en la organización del protocolo, dejando a Bullrich relegada en el Tedeum de la Catedral y evitando la invitación a la vicepresidenta Victoria Villarruel a la ceremonia religiosa, con la anuencia del propio Presidente.
Estos gestos, más que un acto de auténtica pacificación, habrían respondido a la necesidad de exhibir hacia afuera una «coreografía de supervivencia» frente a un poder desafiante que, según el propio Milei, no proviene de la oposición. El líder libertario, incluso, se arriesgó a afirmar en un reportaje radial que en 2027 competirá «contra él mismo», sugiriendo que las señales de desafío provienen de dentro de su propia fuerza.
Tensión con la Iglesia y el Vaticano
Otro frente de conflicto surgió tras la homilía del Arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, quien reclamó «diálogo y encuentro», solicitó piedad con las personas con capacidades diferentes, fustigó el «terrorismo de las redes» y rescató la empatía. Estas palabras generaron una única voz libertaria de rechazo: la del diputado Bertie Benegas Lynch, quien acusó al sacerdote de «militar con sotana» y consideró el mensaje «lamentable e injusto con los logros del Gobierno», sugiriendo que promovía el regreso del kirchnerismo. A pesar de su aislamiento, Benegas Lynch contó con «complicidades silenciosas» dentro de La Libertad Avanza.
La contracara gestual la protagonizó el Presidente, quien saludó efusivamente a García Cuerva tanto al ingreso como a la salida de la Catedral. Milei ha aprendido rápidamente a no confrontar con la Iglesia Católica ni con la Santa Sede, a pesar de sus pasadas declaraciones hostiles contra el Papa Francisco. Tras pedir disculpas personales y ser aceptadas, el líder libertario llegó a definir al pontífice como «el argentino más grande de la historia», aunque nunca compartió sus críticas al «capitalismo salvaje» ni la doctrina social de la Iglesia.
Las dificultades con el Vaticano, sin embargo, surgieron recientemente por el andarivel diplomático. La imprudencia del Gobierno al revelar una posible visita de León XIV (sucesor de Francisco) a la Argentina, quizás en noviembre, generó malestar. El canciller Pablo Quirno fue quien difundió el rumor, repetido luego por el propio Milei, a pesar de que las visitas papales suelen ser confirmadas y divulgadas directamente por el Vaticano. La nueva encíclica de León XIV, titulada “Magnífica Humanidad”, que exalta la defensa de la dignidad humana y sugiere la necesidad de regulaciones estatales para los algoritmos, también encontró un «profundísimo silencio libertario» ante el presumible desagrado por la propuesta papal.
Economía y las advertencias del FMI
El Gobierno busca «novedades muy estruendosas» para desviar la agenda de los escándalos internos y la guerra dentro de la gestión. Si bien los datos del INDEC sobre crecimiento económico (3.5% en marzo y 5.5% interanual) y la proyección de 100 mil millones de dólares en exportaciones para 2026 son auspiciosos, no alcanzarían para modificar el «sentimiento de insatisfacción social».
En el plano macroeconómico, el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó un nuevo desembolso de 1000 millones de dólares, pero subrayó diferencias con el plan de Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo. El organismo internacional mencionó la reforma previsional (que no se hará por ahora), la tributaria y un nuevo ajuste de las cuentas públicas para el cual «dejaría de existir margen social». Además, añade la necesidad de actualizar la medición de la inflación, un cambio que la Casa Rosada y el Palacio de Hacienda resisten, ya que daría un índice superior a las mediciones actuales.
De este modo, el «simulacro de unidad interna» parece tener «patas cortas», ya que las dificultades estructurales persisten y no logran sofocar la guerra interna ni modificar la agenda pública en su raíz.

