Bienal Internacional del Chaco: diez artistas disputan la recta final del mundial de la escultura
La ciudad de Resistencia transita la recta final de la Bienal Internacional de Escultura del Chaco, el multitudinario certamen a cielo abierto que transforma al Parque Dos de Febrero y las riberas del Río Negro en un taller de arte en vivo. Durante una semana, diez escultores seleccionados entre cientos de postulantes de todo el mundo moldearon bloques de mármol travertino y estructuras de acero a la vista de una multitud que no solo observa el proceso creativo, sino que además tiene en sus manos la definición de uno de los premios más codiciados del encuentro.
Un certamen de jerarquía internacional con pulso popular
La edición actual reafirma la magnitud de una convocatoria que superó los 439 proyectos postulados provenientes de 70 países. Tras una rigurosa preselección, diez representantes se instalaron en el predio chaqueño para trabajar de forma constante entre el ruido de pulidoras y el polvo del material: Néstor Vildoza (Argentina), Alex Sorokin (Bielorrusia), Georgi Minchev (Bulgaria), Mauricio Guajardo (Chile), José Carlos Cabello Millán (España), Francesca Bernardini (Italia), Anna Teresa Rasinska (Polonia), Furkan Depeli (Turquía), Lyudmyla Mysko (Ucrania) y Ulash Urakov (Uzbekistán).
La experiencia convierte a la capital provincial en una galería viva que en jornadas pico llega a convocar a 100.000 personas por día. A lo largo del recorrido, los vecinos conversan con los creadores, indagan sobre las técnicas utilizadas y evalúan a quién otorgar su voto. Desde la organización de la Fundación Urunday, entidad que administra este legado iniciado hace 38 años, destacaron el impacto del evento.
«Venimos teniendo una edición formidable, por la concurrencia, por la calidad de los artistas participantes y por la energía que se vive en este predio», valoró Josese Eidman, presidente de la institución.
El desafío de los materiales y el veredicto de la calle
A pocas horas de que se declare al ganador, los escultores apuran los últimos retoques en un clima de camaradería y exigencia técnica. La italiana Francesca Bernardini, oriunda de Carrara y formada en la tradición del mármol, debió adaptarse en esta oportunidad a la densidad del travertino sanjuanino. Por su parte, el riojano Néstor Vildoza, participante en 2016 y ganador en esa ocasión del Premio del Público, remarcó la singularidad del público chaqueño y el intercambio técnico y humano entre colegas de diversas latitudes.
En paralelo a la competencia oficial, la ciudad amplió su patrimonio artístico urbano con la incorporación de la obra Sintonía de Amor, donada por la artista Lucy Mattos. Con esta pieza, Resistencia suma un total de 731 esculturas distribuidas en calles, avenidas y espacios verdes, consolidando un museo a cielo abierto único en su tipo donde las obras terminadas en cada bienal pasan a formar parte del paisaje cotidiano de la comunidad.
Jóvenes talentos, simposios y presencia de la UNESCO
La Bienal del Chaco abarca además un nutrido abanico de encuentros culturales paralelos. En el certamen estudiantil «Desafío Hierros Líder», donde representantes de trece universidades trabajaron durante 48 horas ininterrumpidas sobre bloques de madera, resultó ganador el trío de la provincia de Córdoba integrado por Néstor Ponce, Luca Vargas y Gustavo Pizarro.
A su vez, el evento sirvió de marco para el Décimo Encuentro de Escultores Invitados —con la participación de artistas como Desíree de Ridder y Eka Acosta— y para la realización de la Reunión Anual de ICLAFI-ICOMOS, organismo consultivo de la UNESCO en materia de patrimonio cultural y legislación sobre herencia artística. Presidido por la irlandesa Mona O’Rourke, el foro sesionó por primera vez en el Hemisferio Sur en una ciudad cuyo modelo de preservación y convivencia con el arte público continúa despertando asombro internacional.

