Batalla cultural: Javier Milei usó la derrota de la Selección para reactivar su cruzada contra el wokismo
El presidente Javier Milei y el aparato de comunicación del oficialismo alinearon sus discursos tras la derrota de la Selección argentina frente a España en la final del Mundial. Con el foco puesto en la denominada «batalla cultural», la Casa Rosada y la militancia digital libertaria impulsaron una narrativa centrada en la existencia de una supuesta «campaña antiargentina» coordinada por actores del denominado «wokismo» global, la prensa internacional y la oposición interna.
El propio mandatario abrió el juego en sus redes sociales al publicar una frase que atribuyó a Winston Churchill —aunque luego reconoció su origen en el escritor francés Víctor Hugo—:
“¿Tienes enemigos? Bien. Eso significa que defendiste algo, en algún momento de tu vida”
. Con esa premisa, el Gobierno se hizo eco de críticas dirigidas hacia el equipo nacional por parte de figuras internacionales como el actor Samuel L. Jackson, la cantante Rosalía, la influencer Mia Khalifa y la relatora de Naciones Unidas Francesca Albanese, quienes habían cuestionado al país por presunto racismo o supuestos favores arbitrales.
El despliegue en redes y el señalamiento a la oposición
El relato oficial encontró rápidamente el respaldo del titular de la Fundación Faro, Agustín Laje, cuyo mensaje fue validado por el Presidente. Según Laje, la principal responsabilidad recae en la oposición más dura:
“El kirchnerismo ha sido una pieza fundamental de la campaña anti-argentina: validaron el wokismo que hoy nos acusa de racistas; promovieron la idea de que los jugadores eran desclasados; fomentaron el odio contra Messi; y alimentaron desde la propia Argentina la mentira de que la Selección ganaba gracias a los árbitros y a los favores de la FIFA”
.
A la estrategia se sumaron voceros del ecosistema digital libertario. Daniel Parisini (conocido como El Gordo Dan) remarcó que
“la campaña anti-Argentina es REAL y viene desde hace mucho, pero el partido se definió adentro de la cancha”
. Por su parte, el director de Comunicación Digital del Gobierno, Juan Carreira (Juan Doe), sostuvo que las críticas globales contra el equipo demostraron el alcance del «aparato globalista woke», comparando los ataques recibidos por Lionel Messi con las situaciones vividas por Donald Trump, Jair Bolsonaro y el propio Milei.
Las mediciones del debate y las fricciones internas
De acuerdo con un relevamiento de la consultora Ad Hoc, el debate en plataformas digitales giró en torno a cuatro ejes: la acusación de racismo, los vínculos diplomáticos con Israel, la teoría de un «mundial amañado» (ArgenFIFA) y la narrativa de la campaña antiargentina instalada por el oficialismo. Esta última tuvo su pico máximo de conversación con 123 mil menciones en un solo día. A su vez, un informe de Monitor Digital indicó que el sentimiento general del público en redes sobre la actuación del equipo se inclinó hacia la negatividad, alcanzando un 54,1% de interacciones desfavorables.
El encuadre comunicacional funcionó como un intento de cohesionar la agenda oficial tras una serie de traspiés en la gestión del evento deportivo. Entre ellos figuraron la falta de claridad respecto a la firma de un decreto de feriado nacional, la ausencia de un recibimiento oficial en Casa Rosada por parte de altos funcionarios —tarea encomendada a Mara Gorini, mano derecha de Karina Milei— y las frías relaciones con el titular de la AFA, Claudio «Chiqui» Tapia.
El contexto expuso además fisuras dentro del propio espacio gobernante. Mientras la diputada Lilia Lemoine cruzó duramente en redes a los simpatizantes de la vicepresidenta Victoria Villarruel, la titular del Senado optó por marcar agenda propia cambiando su foto de perfil por una imagen de la bandera con las Islas Malvinas exhibida por el plantel tras derrotar a Inglaterra, dejando al descubierto los matices y tensiones latentes en la cúpula del poder.

