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Final del Mundial: el polémico gesto de Cucurella que Messi advirtió y pudo terminar en expulsión

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La final del Mundial entre la Selección Argentina y España en Nueva Jersey sumó un nuevo capítulo de tensión en el epílogo del tiempo regular. A los 94 minutos, cuando el partido parecía destinado indefectiblemente al alargue, Lionel Messi protagonizó un fuerte reclamo contra el defensor español Marc Cucurella por un particular gesto que, según los antecedentes reglamentarios, podría haber terminado en una tarjeta roja directa.

La jugada ocurrió tras una infracción sancionada por el árbitro esloveno Slavko Vincic a favor del conjunto europeo. En ese instante, el capitán argentino entabló una conversación con el lateral del Real Madrid, quien en medio del cruce optó por taparse la boca con la mano para hablar. Aunque el gesto duró apenas unos segundos y Cucurella intentó corregir su accionar rápidamente, Messi no lo dejó pasar y buscó la intervención de las autoridades para sancionar al futbolista rival.

De inmediato, el diez levantó la mano en dirección al árbitro exigiendo la revisión del VAR. El pedido de expulsión se fundamentó en una estricta interpretación reglamentaria: taparse la boca al dirigirse de forma confrontativa a un adversario puede ser motivo de sanción disciplinaria, aunque la norma aclara que esto no aplica si el futbolista se comunica de esa manera con un compañero o con la terna arbitral.

Los antecedentes que respaldaron el reclamo de Messi

El reclamo del capitán argentino no fue casual y se apoyó en precedentes concretos de futbolistas que recibieron la tarjeta roja por este mismo comportamiento. Entre los casos más recordados se encuentran las expulsiones del paraguayo Miguel Almirón en un partido ante Turquía, y del ecuatoriano Piero Hincapié durante un encuentro frente a México. Si bien otras figuras internacionales como Jude Bellingham y Harry Kane protagonizaron polémicas similares sin ser sancionados, la tensión del partido decisivo reavivó la controversia sobre la aplicación de esta norma.

Un arbitraje polémico de Slavko Vincic

La situación de Cucurella fue solo una de las tantas polémicas que marcaron la actuación del árbitro Slavko Vincic en Nueva Jersey. El referí esloveno quedó en el centro de las críticas por su disparidad de criterios. La jugada más discutida de la prórroga ocurrió cuando Nico Williams convirtió tras un rebote largo de Emiliano «Dibu» Martínez, tanto que fue anulado de inmediato por una infracción previa muy cuestionada de Mikel Merino sobre Nicolás Otamendi.

Previamente, a los 48 minutos del segundo tiempo, Argentina había quedado con diez jugadores por la expulsión de Enzo Fernández. El ex River llegó tarde a un cruce contra Pau Cubarsí y recibió la segunda amonestación de manera correcta. Sin embargo, el malestar del plantel argentino radicó en la primera tarjeta amarilla que Vincic le había mostrado al volante por protestar una falta previa no cobrada en su contra, una decisión considerada sumamente rigurosa.

El descontento con el arbitraje se completó con la permisividad del juez ante las infracciones del seleccionado español. Vincic evitó amonestar a Alex Baena tras un duro empujón contra Messi en el arranque del juego, y posteriormente tampoco le mostró la tarjeta al jugador del Atlético de Madrid por acumulación de faltas, evidenciando una dualidad de criterios que perjudicó el desarrollo del juego para el equipo nacional.

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