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Soberanía y fútbol: Estados Unidos respaldó a la Selección tras la polémica por la bandera de Malvinas

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La histórica victoria de la Selección Argentina por 2 a 1 frente a Inglaterra en Atlanta, que selló el pase a la final del Mundial, sigue sumando capítulos extrafutbolísticos de alto impacto geopolítico. Tras la exhibición de una bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” por parte del plantel albiceleste, el gobierno de los Estados Unidos, liderado por Donald Trump, sentó una postura contundente a través de Andrew Giuliani, director ejecutivo del task force de la Casa Blanca para el Mundial, quien defendió la acción amparándose en la legislación norteamericana.

En una rueda de prensa brindada en Nueva York, Giuliani fue consultado directamente sobre si los futbolistas argentinos debían recibir sanciones o incluso ser excluidos de la gran final de este domingo contra España por haber “politizado” el encuentro en un estadio mundialista. Ante la pregunta sobre si habían actuado de forma incorrecta al reivindicar la soberanía sobre las islas, consideradas por el cronista como territorio de un “gran aliado” de Washington como el Reino Unido, el funcionario estadounidense fue categórico al apelar a la Constitución de su país.

“Aquí, en Estados Unidos, creemos en los derechos que otorga nuestra Primera Enmienda [de la constitución nacional]. Creo que será una final increíble. Piense en la Argentina y en la remontada tan impresionante que logró frente al equipo inglés, que era realmente bueno. Mucha gente pensaba que este sería el año, por fin, después de 60, en que Inglaterra llegaría a una final. Tendrá que esperar hasta 2030 o más tarde. Pero Lionel Messi es uno de los mejores de todos los tiempos. Y en cuanto a la posibilidad, a la oportunidad de hacer esas expresiones, en Estados Unidos tienen la libertad de hacerlo”

sentenció Giuliani en referencia a la leyenda sobre Malvinas.

La lupa de la FIFA y la advertencia del Gobierno argentino

La postura de la Casa Blanca contrasta con la rigidez de los reglamentos deportivos internacionales y las advertencias previas del propio Gobierno argentino. Antes del trascendental cruce de semifinales en Atlanta, la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, había recordado de manera explícita que los simpatizantes argentinos tendrían prohibido el ingreso al estadio con remeras o banderas alusivas a la causa Malvinas. Esta restricción responde directamente a los protocolos de la FIFA, que prohíben de forma taxativa la exhibición de mensajes con contenido político, ideológico o racial.

El festejo de los futbolistas en el campo de juego no pasó desapercibido para la entidad que preside Gianni Infantino. El pasado jueves, la FIFA oficializó el inicio de una investigación formal contra la delegación argentina. A través de su Comisión Disciplinaria, el organismo rector del fútbol mundial comenzó a revisar minuciosamente los informes de los oficiales de partido para evaluar las circunstancias y determinar si corresponde aplicar sanciones económicas o deportivas de cara al partido decisivo.

Cruces diplomáticos con Downing Street

La reacción de Londres tampoco se hizo esperar. Desde el gobierno británico salieron a cruzar con dureza la manifestación de la Selección. Un portavoz oficial de Downing Street, en declaraciones reproducidas por la cadena británica Sky News, ironizó sobre el resultado deportivo pero ratificó la postura de soberanía sobre el archipiélago:

“Puede que el Mundial no sea nuestro, pero las Malvinas definitivamente sí lo son”

Asimismo, el vocero de la gestión británica remarcó que el compromiso de la corona para con los habitantes de las islas se mantiene “inquebrantable”.

Messi, en el olimpo junto a Michael Jordan

Más de allá de la controversia geopolítica, Giuliani aprovechó la convocatoria mediática para deshacerse en elogios hacia el capitán argentino, Lionel Messi, comparando su liderazgo e impacto deportivo con el de una leyenda del básquetbol mundial. El funcionario destacó la frialdad y el despliegue del “diez” en los minutos finales del partido contra Inglaterra, clave para revertir el marcador adverso.

“Nos espera un enfrentamiento histórico entre España, campeón en 2010, y Messi, el mejor de todos los tiempos. La forma en que pidió la pelota tras los primeros 80 minutos, cómo atrajo a la defensa en el primer gol… Fue increíble. ¿Vieron cómo lo pedía? Decía: ‘Pasame la pelota, ahora’. Me recordó a Michael Jordan en sus tiempos”

relató entusiasmado el funcionario estadounidense. Giuliani concluyó su análisis técnico ponderando la asistencia precisa de Messi para que Lautaro Martínez conectara el cabezazo que selló el 2 a 1 definitivo, un gol que ya quedó grabado en la historia del fútbol nacional y que ahora se debate tanto en los escritorios de la FIFA como en los despachos de la Casa Blanca.

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