Mercados en tensión: el riesgo país trepa a 421 puntos y el dólar minorista vuelve a los $1500
El riesgo país de la Argentina registró un alza del 2,7% y se ubicó en los 421 puntos básicos, interrumpiendo la marcada tendencia bajista de las últimas semanas. En sintonía con esta tensión financiera, el dólar minorista cortó una racha de tres jornadas consecutivas de estabilidad y volvió a venderse a $1500 en el mercado local, impulsado por un escenario de mayor volatilidad internacional.
El indicador que elabora el banco de inversión JP Morgan sumó 11 unidades en la última rueda, alejándose del piso de las 400 unidades. Apenas el viernes pasado, el índice había tocado los 402 puntos, estableciendo el valor más bajo en lo que va de la gestión del presidente Javier Milei. A pesar de este rebote de dos jornadas consecutivas, el riesgo país acumula un descenso neto de 16 unidades (-1,2%) en lo que va del mes.
Caída de bonos y el factor internacional
La suba del riesgo país responde de manera directa al retroceso de los bonos soberanos argentinos. En la última sesión, los títulos bajo ley local presentaron caídas de hasta el 0,7% (como el caso del AL41D), mientras que los bonos Globales regidos por tribunales extranjeros retrocedieron un 0,3% (GD35D).
Este frente de tormenta para los activos locales está estrechamente ligado a las turbulencias externas. Los analistas del mercado coinciden en que la incertidumbre geopolítica y las decisiones de política monetaria en los países centrales condicionan la performance de las economías emergentes.
«El aumento que presenta el riesgo país en los últimos días es mayormente por el impacto del contexto global», evaluó Fernando Marull, socio de la consultora FMyA.
El conflicto armado en Medio Oriente continúa presionando al alza el precio internacional del petróleo, lo que a su vez recalienta las expectativas de inflación global. Ante este panorama, se fortalecen las proyecciones de que la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) mantenga una postura firme con sus tasas de interés, un factor que históricamente resta competitividad y drena fondos de los mercados emergentes como el de la Argentina.

