Ley de tierras: Nicolás Pino respaldó la compra de campos por extranjeros tras el freno en el Senado
El debate por la reforma de la Ley de Tierras sumó un fuerte respaldo desde el sector agropecuario. Tras la decisión del Senado de postergar el tratamiento del proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada, impulsado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, defendió la iniciativa y consideró clave avanzar con una normativa que considera indispensable para el desarrollo del país.
El oficialismo legislativo se vio obligado a postergar la votación del proyecto para el próximo 6 de agosto debido a la falta de consensos en la Cámara alta. El principal punto de conflicto es, precisamente, la eliminación de los límites vigentes para la extranjerización de tierras rurales, un capítulo que genera rechazo no solo en el kirchnerismo y la izquierda, sino también en sectores de la oposición dialoguista.
El reclamo de la Sociedad Rural
Para Pino, la postergación de la norma representa una traba innecesaria para un proyecto que ya fue discutido con diversos actores de la cadena productiva. «Una vez más, el Poder Legislativo está frenando algo que es necesario. Es un proyecto muy necesario, no solo para el campo; yo hablo más por el campo, pero es necesario para toda la Argentina», cuestionó el dirigente, quien detalló que la SRA aportó ideas durante las consultas previas.
El titular de la entidad ruralista apuntó directamente contra los temores que despierta la llegada de capitales internacionales al suelo argentino, apelando a la historia del país para justificar su postura:
«Nosotros vamos a apoyar siempre el respeto por la propiedad privada. A quienes se asustan con que extranjeros compren tierras en la Argentina, les digo que esto ya ocurrió en los siglos XIX y XX; la Argentina también fue hecha por extranjeros, así que no hay que tener miedo»
Límites y regulaciones específicas
A pesar de su postura aperturista, Pino reconoció que el Estado debe contemplar regulaciones específicas para evitar distorsiones, especialmente en áreas sensibles. Mencionó el caso de la Patagonia, donde la adquisición de campos destinados exclusivamente a reservas naturales o parques genera inconvenientes en la producción ovina por la proliferación de especies silvestres como pumas, zorros colorados y guanacos. «Cada uno puede hacer lo que quiera con su tierra, pero no puede perjudicar al vecino. Por eso hay que tener una ley de tierras y conversar lo que haya que conversar», advirtió.
Qué busca cambiar el proyecto oficial
La iniciativa del Ejecutivo busca modificar de raíz la actual Ley de Tierras Rurales (sancionada en 2011), la cual establece que la titularidad extranjera no puede superar el 15% de las tierras rurales a nivel nacional, provincial y departamental, además de limitar al 30% la concentración de ese cupo en manos de una misma nacionalidad.
La reforma propuesta elimina estos topes para personas físicas y jurídicas privadas extranjeras, mientras que exige una autorización conjunta de la Nación y las provincias únicamente cuando se trate de empresas con participación de Estados extranjeros, un punto que sigue bajo estricta negociación parlamentaria.

