Mundial en Atlanta: el FBI y la DEA custodian un banderazo argentino bajo máxima tensión
ATLANTA.- La clasificación de España a la gran final del Mundial tras eliminar a Francia fue apenas el prólogo de una jornada de altísima tensión en esta ciudad. Bajo una lluvia torrencial, cientos de hinchas argentinos marcharon hacia el centro de Atlanta para realizar el tradicional banderazo de apoyo a la Selección. Sin embargo, la previa del crucial choque de semifinales contra Inglaterra estuvo marcada por un despliegue de seguridad inédito y la estricta prohibición de exhibir símbolos vinculados a las Islas Malvinas.
Un operativo militarizado con el FBI y la DEA
El punto de encuentro para los simpatizantes albicelestes fue Underground Atlanta, un área comercial en el neurálgico barrio de Five Points. Para acceder, los hinchas debieron sortear un fuerte vallado custodiado por agentes federales. El gobierno de los Estados Unidos catalogó el partido como un evento de «alto riesgo», lo que activó la intervención de fuerzas especiales (task forces), la policía del estado de Georgia, efectivos locales y agentes de inteligencia del FBI, la DEA y la CIA apostados en cada esquina de acceso al recinto.
La requisa en los dos únicos ingresos habilitados incluyó la revisión minuciosa de bolsos y mochilas. A pesar de los controles y del clima adverso, la pasión argentina se hizo sentir con fuerza a unos 200 metros del hotel de concentración del equipo dirigido por Lionel Scaloni. Las camisetas celestes y blancas tiñeron el paisaje gris de los rascacielos del downtown.
El folclore y la prohibición de las Malvinas
El banderazo transcurrió entre cantos tradicionales y una fuerte carga emotiva. «Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo», fue uno de los himnos más repetidos por la multitud bajo el agua. El clima festivo, sin embargo, chocó con la estricta normativa impuesta por la organización del torneo y ratificada por el Ministerio de Seguridad de la Nación de Argentina: la prohibición absoluta de ingresar al estadio con banderas, pancartas o indumentaria que hagan referencia a las Islas Malvinas o al conflicto bélico de 1982.
Invasión en el Mercedes-Benz Stadium
Las proyecciones oficiales anticipan un marco imponente en el Mercedes-Benz Stadium, con capacidad para 70.000 espectadores. Las autoridades estiman la presencia de unos 30.000 hinchas argentinos y cerca de 20.000 ingleses, mientras que el resto del aforo será completado por fanáticos neutrales de diversos países que, en su mayoría, manifestaron su apoyo a Lionel Messi.
A diferencia del público argentino, caracterizado por la presencia de familias enteras, la parcialidad británica está compuesta mayoritariamente por grupos de hombres solos que viajaron desde las islas. Pese a la histórica rivalidad futbolística y geopolítica, la convivencia en los bares de la ciudad durante la transmisión de la primera semifinal fue pacífica y sin incidentes registrados.
No obstante, la confianza del público inglés se mantiene intacta. En diálogo con la prensa, Mike, un hincha del Leeds United que llegó hace dos semanas a Estados Unidos, minimizó el factor de la capitanía argentina de cara al partido del miércoles:
«Ganamos 3 a 0. Tenemos mejor equipo y nuestros jugadores están mucho mejor que los argentinos. Messi es un gran jugador pero no nos asusta».

