Nueva marcha universitaria: ¿logrará el impacto de la primera movilización?
Las calles porteñas se preparan para recibir una nueva movilización de la comunidad universitaria, la cuarta de este tipo, en un reclamo que pone a prueba la capacidad de convocatoria frente a la postura del Gobierno. La manifestación, convocada para mañana por la tarde, busca replicar el impacto de aquella primera marcha del 23 de abril de 2024, que congregó a unas 430.000 personas y obligó al Poder Ejecutivo a sentarse a negociar.
En aquella oportunidad, la masividad de la protesta no solo visibilizó el descontento por los recortes en Educación, sino que también reafirmó el valor social de la universidad pública como motor de ascenso social, un concepto profundamente arraigado en la identidad nacional. La gran incógnita ahora es si esta nueva convocatoria logrará mantener el pulso de aquel hito o si, por el contrario, su fuerza se diluirá en medio de otros reclamos sociales que atraviesan la coyuntura.
El reclamo: financiamiento y salarios
Las columnas universitarias, integradas por docentes, estudiantes, rectores y trabajadores no docentes, confluirán en Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, a partir de las 17. El eje central del reclamo es el financiamiento de las universidades públicas y la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, sancionada por el Congreso, que el Gobierno se niega a acatar. También exigen la recomposición salarial, dado que los sueldos de los docentes universitarios registran la mayor pérdida de poder adquisitivo en 23 años, con casi un 34% de caída en poco más de dos años.
“Esto trasciende lo económico. Se pretende destruir el Estado argentino en su parte fundacional, que es afectar la educación y la ciencia. Es hipotecar el futuro”, afirmó Ricardo Gelpi, rector de la Universidad de Buenos Aires.
La Federación Universitaria Argentina (FUA), el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y el Frente Gremial Universitario son los principales convocantes, instando a la sociedad en su conjunto a sumarse a la protesta en distintos puntos del país.
Un conflicto que escaló a la Corte Suprema
El conflicto, lejos de desactivarse, escaló hasta la Corte Suprema de Justicia. La Ley de Financiamiento Universitario, sancionada por el Congreso en 2025, insta al Gobierno a reforzar los fondos para las casas de altos estudios y contempla la recomposición salarial desde 2023. Sin embargo, su aplicación fue suspendida por el Ejecutivo hasta que el Congreso determine las fuentes de financiamiento. Aunque ambas cámaras legislativas dejaron sin efecto este veto, la ley sigue sin aplicarse.
Tras la presentación de los rectores universitarios, la Justicia había dictado una medida cautelar que ordenaba la actualización de salarios y becas, ratificada en dos oportunidades. No obstante, el Gobierno recurrió a la Corte Suprema mediante un recurso extraordinario, el cual fue aceptado, dejando en suspenso la cautelar hasta que el máximo tribunal resuelva la cuestión de fondo.
La postura del Gobierno y la crisis universitaria
Mientras tanto, el Ministerio de Capital Humano mantiene una narrativa de politización del reclamo, cuestionando la falta de auditorías y denunciando que detrás de las protestas existen sectores que buscan desgastar a la administración de Javier Milei.
La primera marcha multitudinaria, en abril de 2024, se centró en la actualización de los gastos de funcionamiento de las universidades, que representan cerca del 10% de las partidas mensuales. Esto llevó al Gobierno a conceder un aumento del 270% para estos gastos. Sin embargo, el 90% restante se destina al pago de salarios, cuya renegociación vía paritarias no ha logrado equiparar la inflación, generando un desgaste que ha provocado el abandono de la tarea docente por parte de miles de profesores.
La crisis se visibiliza en el día a día universitario: carteles escritos a mano, clases públicas, hospitales universitarios con atención reducida y un sistema que se declara en estado crítico. La falta de actualización salarial y la no aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario son los puntos álgidos de un conflicto que mañana volverá a tener su termómetro en las calles.

