Argentina vs. Suiza: el rival «experto y seguro» que eliminó a Colombia y desafía a Scaloni
Será Suiza el próximo escollo de la Selección Argentina en los cuartos de final del Mundial. Contra los pronósticos, el conjunto europeo dejó en el camino a Colombia en la tanda de penales, planteando un desafío diferente para el equipo de Lionel Scaloni: un rival más conservador, físico y con una destacada experiencia en ligas de élite.
El empate sin goles en Vancouver fue el único de los octavos de final. Un partido chato, con pocas emociones, que Colombia pudo haber ganado si Jaminton Campaz hubiese capitalizado un mano a mano en el minuto 110. La falta de frialdad del delantero de Rosario Central ante el arquero Gregor Kobel llevó la definición a los doce pasos, donde los helvéticos demostraron mayor eficacia.
La identidad defensiva suiza y sus figuras
El equipo dirigido por Murat Yakin, quien asumió en 2021, mantiene una identidad centroeuropea, con reminiscencias de aquella Suiza que complicó a Argentina en Brasil 2014, con dos supervivientes clave: el volante Granit Xhaka y el lateral izquierdo Ricardo Rodríguez. Yakin ha construido una base de defensores confiables, difíciles de superar en el duelo individual y con buen juego aéreo. Su gestión se refleja en 30 victorias y solo 13 caídas desde que tomó las riendas, con apenas tres derrotas en los últimos 40 partidos.
El pilar de la estructura suiza reside en la experiencia de su línea defensiva y mediocampistas centrales. Con jugadores que rondan la treintena, como Denis Zakaria (29 años, lateral derecho), Ricardo Rodríguez (33), Nico Elvedi (29) y Manuel Akanji (30) en el fondo, y Granit Xhaka (33) y Remo Freuler (34) en el mediocampo, el equipo sabe manejar los ritmos del juego y posee la técnica necesaria para moverse con criterio, con y sin la pelota.
En el partido contra Colombia, esta solidez fue evidente. Zakaria anuló a Luis Díaz con oficio y potencia, mientras Rodríguez desarticuló los intentos de Jhon Arias por su sector. Elvedi y Akanji impusieron su jerarquía ante Luis Suárez, y Xhaka y Freuler lograron que James Rodríguez no encontrara espacios para conectar con los delanteros o probar desde lejos. La ofensiva colombiana quedó esterilizada y, hasta el alargue, Kobel solo debió intervenir ante un disparo de Gustavo Puerta.
A pesar de su solidez, los zagueros suizos no son infalibles. La oportunidad de Campaz surgió de un error entre Akanji y Xhaka, y Davinson Sánchez estrelló un cabezazo en el travesaño en la prórroga. Sin embargo, la seguridad defensiva ha sido una constante en el Mundial, con solo 3 goles en contra hasta el momento.
Las dudas en el ataque suizo
Con la pelota en ataque, Suiza presenta un panorama menos lucido. Sus dos principales armas ofensivas llegan al encuentro con Argentina con problemas físicos. Johan Manzambi, de 20 años y con tres goles y dos asistencias en el torneo, sufrió una lesión de rodilla en el entrenamiento del lunes, y su recuperación al 100% para el sábado es incierta. Por su parte, Rubén Vargas, con dos goles y una asistencia, arrastra un problema muscular que limita su presencia en el campo; en octavos, solo disputó el alargue y pasó casi inadvertido.
Esta situación hace que la salida prolija desde atrás, manejada por Xhaka y Freuler, se diluya a medida que el balón se acerca al arco rival. La firmeza de la defensa colombiana y la buena actuación de Camilo Vargas bajo los tres palos, que solo tuvo que revolcarse ante remates de relativo peligro generados por Dan Ndoye, son prueba de ello.
El 0 a 0 en octavos fue un reflejo de tanto control defensivo y poca puntería en ataque de ambos lados. Los penales inclinaron la balanza a favor de los europeos, que ahora enfrentan a Argentina, una exigencia de mayor calibre. Como cada rival en este Mundial, Suiza presenta sus complejidades, y la llave del éxito para la Albiceleste estará, como siempre, en su propio juego.

