EconomíaPolítica

Oscar Aguad: «La crisis argentina es económica, pero la causa es política»

Compartir:

Argentina enfrenta una crisis económica profunda, pero su raíz no es puramente financiera, sino fundamentalmente política. Así lo asegura Oscar Aguad, ex ministro de Defensa y de Comunicación, quien sostiene que la reducción del ingreso per cápita y la incapacidad de generar empleo de calidad en la última década son el resultado directo de decisiones políticas que han destruido las condiciones para la inversión.

Aguad descarta la discusión sobre si priorizar la estabilización o el crecimiento, argumentando que

“sin inversión sostenida no hay estabilidad duradera ni desarrollo posible. Y sin una política capaz de superar nuestras crónicas diferencias, tampoco.”

Para el ex funcionario, el país padece un problema productivo que deriva en fragilidad macroeconómica y un círculo vicioso de inflación. Esta situación, explica, es consecuencia de una gestión política que se ha especializado en administrar síntomas, sin corregir las causas de fondo, priorizando siempre la urgencia electoral sobre las soluciones estructurales.

La ecuación clave: inversión, reglas estables y política de Estado

El diagnóstico de Aguad apunta a la falta de una capacidad política para transformar el vasto potencial de recursos del país en riqueza real. Destaca la complementariedad entre el Estado y el mercado, señalando que la inversión no surge de la nada, sino que depende de reglas estables, instituciones confiables y una dirección duradera. En este punto, Argentina ha fracasado sistemáticamente, con décadas de inestabilidad y cambios normativos que erosionaron la confianza necesaria para atraer capitales.

Las consecuencias son previsibles: menor inversión, capitales concentrados en sectores que generan divisas pero poco empleo, escasa capacidad de ahorro interno y baja productividad. Por ello, la discusión central, según Aguad, no es cómo ordenar las cuentas hoy, sino cómo construir un programa atractivo para el capital de largo plazo. Esto implica una organización moderna que cree valor con el uso inteligente de datos, tecnología y capital humano, lo que a su vez requiere el sostenimiento de una política de Estado.

Superar el populismo y la desconexión productiva

La raíz política del problema, insiste Aguad, radica en la incapacidad de organizarse en torno a un proyecto de país que coloque a la persona en el centro, con la educación, el trabajo y el salario creciente como motores de ascenso social. Critica los populismos que intentaron distribuir sin crear riqueza, dejando al país en un diseño de baja productividad, encerrado en el mercado interno y con exportaciones basadas en materias primas sin procesar.

El ex ministro subraya que los proyectos puramente extractivos ya no son suficientes en un contexto global donde la competitividad se basa en soluciones tecnológicas. Argentina tiene ventajas en energía, minería y economía del conocimiento, pero el desafío es integrarlas en cadenas de valor complejas. La desconexión entre las aulas, las fábricas y los talleres de alta tecnología, sumada a un modelo productivo indefinido, anula cualquier debate razonable sobre el financiamiento educativo, siendo ambos, desarrollo productivo y formativo, motores del progreso colectivo.

Una oportunidad histórica para la «coalición pro-desarrollo»

Aguad concluye que Argentina debe tomar una decisión política impostergable:

“organizar una coalición pro-desarrollo”

para transicionar hacia una matriz productiva de alto valor agregado exportable. Este cambio, sostenido por una sólida arquitectura institucional y una decisión política firme, es crucial para el futuro de las generaciones actuales y venideras.

El ex funcionario ejemplifica el drama de la postergación: cada año, 250 mil jóvenes dejan el sistema formativo y no encuentran empleo, siendo empujados a la informalidad, la pobreza o la emigración. Para revertir esta situación, se necesita una inversión de al menos el 25% del PBI, reglas de juego estables, una justicia independiente y una inserción internacional inteligente. Aguad ve una ventana de oportunidad única, con un escenario geopolítico global favorable y una profunda voluntad de cambio social en Argentina, que no debe desaprovecharse.

Compartir: