VAR: La lentitud del sistema en Argentina expone un contraste con el Mundial 2026
La reciente presentación de los avances tecnológicos que implementará la FIFA para el Mundial 2026 ha puesto en relieve las profundas diferencias en la aplicación del Video Assistant Referee (VAR) entre el ámbito internacional y el fútbol argentino. Las innovaciones que buscan reducir drásticamente los tiempos de revisión contrastan con las persistentes demoras y las crecientes sospechas que rodean al sistema en el torneo local.
Según lo anunciado por el máximo organismo del fútbol mundial, la próxima Copa del Mundo contará con un VAR potenciado por la inteligencia artificial, sensores integrados en el balón y un sofisticado sistema de doce cámaras de alta definición por cada estadio. Estas herramientas están diseñadas para optimizar la precisión y, fundamentalmente, acelerar el proceso de toma de decisiones, minimizando las interrupciones en el flujo del juego.
Las limitaciones del VAR en Argentina
El panorama en Argentina dista mucho de esta vanguardia tecnológica. Las revisiones del VAR en el torneo local se extienden en promedio entre tres y diez veces más que los tiempos que se buscan establecer a nivel internacional. Esta marcada lentitud no solo afecta el ritmo de los partidos y la experiencia del espectador, sino que también alimenta un clima de desconfianza en torno a la transparencia y eficacia del sistema.
Las limitaciones son de diversa índole. Por un lado, se evidencian carencias técnicas y de infraestructura, que van desde la cantidad y calidad de las cámaras disponibles hasta la capacitación del personal encargado de operar el sistema. Por otro, las restricciones económicas influyen directamente en la imposibilidad de acceder a tecnologías más avanzadas, como las que la FIFA ya planea utilizar.
Además, las dificultades operativas y la falta de un protocolo unificado y estrictamente respetado por todos los actores involucrados contribuyen a la percepción de que el VAR en Argentina funciona de manera errática y poco eficiente. La comparación con los estándares que la FIFA busca establecer para el Mundial 2026 subraya la necesidad urgente de una revisión profunda y una inversión significativa para adaptar el sistema a las exigencias del fútbol moderno y recuperar la credibilidad en su aplicación.

