Selección Argentina: así es el método olímpico de recuperación que obsesiona a Scaloni y Luis Martín
KANSAS CITY (enviado especial).- En el complejo de entrenamiento de la Selección Argentina, una imagen en la pared revela un aspecto clave del trabajo silencioso del cuerpo técnico durante el Mundial. En un torneo cada vez más exigente, con más partidos, viajes largos y temperaturas que superan los 30 grados en ciudades como Kansas City, la recuperación física dejó de ser un complemento para transformarse en una parte central de la preparación del equipo. La ilusión, se sabe, también se construye fuera de la cancha.
Mientras los tres goles de Lionel Messi y el triunfo ante Argelia en el debut resuenan en Kansas City, el plantel sabe que un Mundial no se juega únicamente durante los 90 minutos. Además de las prácticas en el Compass Minerals National Performance Center, existe otra parte de la rutina que transcurre a puertas cerradas. El grupo, que es el noveno más veterano entre los 48 participantes con una edad promedio de 29,04 años, entiende que el esfuerzo no se negocia y que el cuidado físico es tan crucial como la estrategia de juego.
Puntos para la recuperación: el sistema inspirado en Beijing 2008
Como parte de la dinámica de la selección, especialmente después de los partidos y para los futbolistas que acumulan más minutos, una pantalla exhibe un curioso sistema de recuperación física. Bajo el título “Puntos para la recuperación”, se asignan valores a distintas actividades: 15 minutos de bicicleta equivalen a 40 puntos; 10 minutos de movilidad y flexibilidad, 30; 5 minutos de foam roller, 10; fuerza de tren superior, 30; baños fríos, 30; masajes, 30; y batidos y comidas, 20. La suma total puede alcanzar los 190 puntos, aunque no es necesario completar todas las consignas. Después del triunfo ante Argelia, por ejemplo, la meta fijada fue de 150 puntos, a la que cada jugador llega según sus sensaciones, preferencias o recomendaciones de los especialistas.
Aunque adaptado a la realidad de la selección, el concepto tiene antecedentes en el deporte de alto rendimiento. Uno de los más conocidos surgió rumbo a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, cuando el científico deportivo australiano Stephen Bird diseñó para la delegación de Indonesia un esquema de recuperación basado en puntos: el 100-Point Weekly Recovery Checklist. Cada tarea tenía un puntaje determinado, buscando involucrar más a los atletas y reforzar la idea de que la recuperación es vital para el entrenamiento.
Detrás de este método se encuentra una de las obsesiones de Lionel Scaloni y, especialmente, de Luis Martín, el preparador físico que acompaña al entrenador desde el inicio en la selección mayor y que ha construido una relación cercana con los futbolistas. Los puntajes y las propuestas pueden variar según el momento del torneo, la carga de trabajo, las condiciones climáticas o la proximidad del próximo partido. Sin embargo, el objetivo es constante: cuanto mejor se recupera un jugador, mayores son sus posibilidades de rendir en la cancha, una gestión física que cobra especial importancia en este Mundial.
El desafío de las altas temperaturas y el calendario exigente
La Argentina llegó a Estados Unidos con varios futbolistas que padecían problemas físicos. Messi debió administrar cargas por una molestia muscular, y jugadores como Emiliano Martínez, Nahuel Molina, Gonzalo Montiel, Cristian Romero, Leandro Paredes, Julián Álvarez y Nicolás Tagliafico atravesaron distintos inconvenientes. El plantel logró recuperar a la mayoría antes del debut, y el desafío ahora es mantenerlos en óptimas condiciones.
El contexto del Mundial 2026, más largo y exigente que los anteriores, tampoco ayuda. El campeón deberá disputar un partido más que en Qatar 2022. Los viajes son desgastantes y el calor juega un rol crucial, especialmente en esta región de Estados Unidos, una de las más sofocantes del torneo. Kansas City vive días con temperaturas que rondan los 33 grados. El debut frente a Argelia se jugó en el Arrowhead Stadium, un estadio abierto y sin aire acondicionado. En los próximos días, la selección viajará a Dallas para enfrentar a Austria, donde se espera un panorama similar, aunque el encuentro será en el AT&T Stadium, un recinto climatizado. Luego, el último compromiso de la fase de grupos será también en Dallas, frente a Jordania.
Por ello, la recuperación ocupa un lugar central en la planificación diaria. Dentro de este mismo paquete, se incluyen los chalecos refrigerantes que la selección utiliza en jornadas de mucho calor para disminuir la temperatura corporal, así como los GPS que monitorean el esfuerzo de los futbolistas durante partidos y entrenamientos, permitiendo saber hasta dónde exigir a cada jugador. En la selección, nada queda librado al azar. Mientras los hinchas discuten formaciones, Scaloni y sus colaboradores también prestan atención a variables como los minutos acumulados, el descanso, la hidratación y la respuesta física de cada futbolista. Una victoria frente a los europeos dejaría al equipo muy cerca de asegurar el primer puesto y le permitiría administrar minutos en la última fecha, con la mira puesta en los 16avos de final en Miami. Para seguir avanzando, no solo habrá que sumar puntos en el grupo, sino también en esa otra tabla que se sigue en la intimidad del plantel y que ayuda a sostener el sueño argentino.

