EconomíaTecnología

Daniel Montamat: «Argentina puede crecer a tasas chinas» con un cambio de rumbo económico

Compartir:

Argentina tiene el potencial de alcanzar tasas de crecimiento económico equiparables a las de China, pero para ello es imperativo un cambio de rumbo que eleve sustancialmente la inversión y la productividad. Así lo sostiene Daniel Montamat, ex secretario de Energía y expresidente de YPF, quien analizó la trayectoria económica del país y delineó las condiciones necesarias para revertir décadas de estancamiento.

Según Montamat, la historia económica argentina muestra dos períodos marcadamente distintos. Entre 1870 y 1930, durante el modelo agroexportador, la tasa de ahorro bruta promedió el 20% del PBI, lo que se tradujo en un crecimiento anual acumulado del 4,8%. Este período se caracterizó por una exitosa inserción en el orden mundial y una inversión orientada a infraestructura y la expansión de la frontera agropecuaria, con un alto impacto en la productividad sistémica.

En contraste, entre 1930 y 2025, bajo el predominio del modelo de sustitución de importaciones y una inserción errática en el mundo, la tasa promedio de inversión bruta se redujo al 16,5%, y el crecimiento anual cayó al 2,4%. En este segundo período, la inversión se dirigió a un desarrollo industrial protegido, con menor impacto en la productividad total de los factores (PTF).

El desafío de revertir el estancamiento

Montamat subraya que en los últimos 50 años, el PBI creció cerca del 2% anual, mientras la población lo hizo al 1%. Esto significa que la riqueza por habitante solo aumentó un 1%, lo que implicaría más de 70 años para duplicar el ingreso per cápita de los argentinos. La situación es aún más crítica si se considera la caída del ingreso per cápita en los últimos años.

Para el exfuncionario, la repetición de crisis y la trayectoria pasada sesgan los pronósticos de crecimiento, pero es posible replantear el análisis prospectivo. Se pregunta si es factible, en un escenario de consolidación del cambio, crecer a tasas acumuladas del 7,2% anual para duplicar el producto en 10 años y el ingreso per cápita en 12 años, reduciendo la informalidad al 10% y creando 250 mil puestos de trabajo por año.

Claves para un crecimiento sostenido

El modelo de crecimiento de Solow, que considera la productividad como un factor exógeno, proyecta un crecimiento estable del factor trabajo de entre 1% y 1,2% anual, contribuyendo entre 0,7 y 0,8 puntos porcentuales a la tasa de crecimiento. La mayor incorporación de la mujer a la fuerza laboral podría sumar un 0,4% adicional. Sin embargo, el crecimiento del stock de capital (tasa de inversión bruta) ha sido bajo, entre 1,5% y 2,5% anual, aportando solo entre 0,6 y 0,9 puntos porcentuales al PBI. La PTF, en promedio de largo plazo, ha sido cercana a cero o ligeramente negativa.

Para alcanzar el objetivo del 7,2% de crecimiento anual sostenido, Montamat explica que, con una contribución del empleo de alrededor del 1,1% por año, es indispensable un aumento significativo en la contribución del capital y la productividad. Esto implica que la tasa de inversión bruta debe pasar del 16,5% actual a un 25% o 28% del PBI, para que la contribución del capital aumente del 0,9% al 2,1%.

El remanente para llegar al 7,2% requiere un “salto en la productividad sistémica”, que incluye eficiencia, organización, tecnología, innovación, transparencia y estabilidad institucional. Montamat cita el modelo schumpeteriano de Aghion y Howitt, que enfatiza la innovación a través de la “destrucción creativa” y la incorpora como variable endógena, llegando a conclusiones coincidentes.

Para que el país pueda crecer a tasas altas debe reacoplar su producción a las tecnologías de frontera e innovar a partir de las cadenas de valor en las que posea ventajas comparativas.

Existen datos que convalidan esta nueva oportunidad. Las inversiones contempladas en el RIGI para las cadenas de valor energética y minera, sumadas a la expansión de la cadena agroindustrial, del conocimiento y la logística, ya proyectan elevar la tasa de inversión bruta argentina al 22,5%/23%. Si se incorporan otras cadenas con ventajas comparativas relativas (pesca, forestación, turismo receptivo), Argentina podría superar su déficit de inversión y desencadenar procesos de capitalización intermedia con fuerte impacto en el valor bruto de producción.

Este aumento de la inversión debe concentrarse en sectores con ventajas comparadas, donde la frontera tecnológica está próxima y las posibilidades de innovar abren puertas a rendimientos crecientes y ganancias de productividad. Si a la inversión física se suma la inversión en capital humano, articulando educación, producción, ciencia y tecnología, el “salto productivo va a sorprender”.

Finalmente, Montamat destaca que la reinserción estratégica en un nuevo orden mundial geopolítico acompaña estas posibilidades. Las condiciones necesarias para materializar este potencial incluyen erradicar la inflación, avanzar en reformas estructurales, recrear el mercado de capitales doméstico y consolidar el cambio con una estrategia de valor agregado exportable.

Compartir: