Causas judiciales: Tapia y Adorni «entre algodones» en el Mundial de Estados Unidos
Mientras la Selección Argentina se prepara para su debut en el Mundial de Estados Unidos, dos figuras clave del ámbito público argentino, Claudio «Chiqui» Tapia y Manuel Adorni, encontraron un respiro temporal de sus frentes judiciales. Ambos lograron viajar al certamen, aunque sus situaciones legales permanecen activas y con interrogantes sobre su futuro.
Tapia, presidente de la AFA, arribó a Estados Unidos procesado por evasión fiscal e investigado por lavado de dinero. Sus abogados habrían garantizado su presencia en el Mundial, una promesa cumplida a pesar de los expedientes abiertos en la justicia argentina. La especulación en los pasillos judiciales sugiere que la agilidad de los procesos en su contra podría verse influenciada por el desempeño de la Scaloneta. Resulta difícil imaginar, por ejemplo, una citación urgente a indagatoria si la Selección avanza a instancias definitorias.
En un movimiento estratégico, los representantes legales de la AFA y sus dirigentes solicitaron que se frene cualquier investigación sobre una mansión en Pilar hasta que la Corte Suprema de Justicia decida qué tribunal debe llevar la causa. Una paradoja que busca, en la práctica, «apurar la lentitud» de los procesos. Curiosamente, cuando Tapia fue procesado, argumentó que sus constantes viajes le impedían ocuparse de los aportes al Estado. Una defensa que la Justicia no le creyó, lo que, paradójicamente, le permitió viajar nuevamente. La AFA, en tanto, continúa tributando, lo que plantea la pregunta sobre la relación entre los viajes del presidente y el cumplimiento de las obligaciones fiscales de la entidad.
La situación de Manuel Adorni y los viajes a París
Por su parte, Manuel Adorni, vocero presidencial, se encuentra también en el foco de la atención judicial. Las inquietudes comenzaron por los viajes de su esposa, luego se extendieron a los viajes familiares y, más tarde, a operaciones inmobiliarias que involucran dólares en efectivo, reformas edilicias y una cadena de prestamistas (jubilados, policías) y una escribana con antecedentes vinculados a una banda de narcotraficantes de efedrina.
Después de un contundente apoyo presidencial y el notorio desmarque de Patricia Bullrich, el 6 de mayo se anunció que Adorni presentaría su declaración jurada «en los próximos días». Más de un mes después, los documentos se presentaron, según la fuente, «entre messis y medianoche», buscando mitigar la lupa pública antes del debut de la Selección. La reciente adhesión al Régimen Simplificado de Ganancias, que permite obviar detalles sobre el origen del dinero, busca amortiguar el escrutinio público, pero no afecta la investigación penal en curso.
En este contexto, el ministro de Justicia, Juan Mahiques, viajó a París junto al juez federal Ariel Lijo, quien casualmente lleva la causa contra Adorni. Ambos recorrerán el barrio del Bois de Boulogne, cerca de la sede del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), organismo ante el cual Argentina presenta sus avances en materia de lavado de dinero y transparencia. La presencia de Lijo en París también está ligada a sus aspiraciones en la Procuración General de la Nación y el nombramiento de secretarios suyos como jueces, deseos que, según la fuente, podrían ser tema de conversación mientras observan el Mundial en la madrugada parisina.
Así, desde veredas aparentemente opuestas, Tapia y Adorni encontraron en el Mundial una suerte de «isla paradisíaca» futbolística, un alivio temporal de las complejidades judiciales. Sin embargo, como bien decía el anillo de Grondona, «Todo Pasa», y este Mundial no será la excepción.

