Selección argentina: Scaloni advierte que los datos definirán la lista para el Mundial
KANSAS CITY, Estados Unidos.- La preparación de la selección argentina para el próximo Mundial está fuertemente influenciada por la tecnología y el análisis de datos. En un panorama futbolístico cada vez más dependiente de la ciencia, el cuerpo técnico liderado por Lionel Scaloni utiliza GPS, monitoreo en tiempo real y análisis de video para determinar quiénes están realmente aptos para jugar y quiénes deberán esperar.
En un contexto de incertidumbre por la baja de Leonardo Balerdi y las molestias físicas de varios jugadores, Scaloni fue claro con sus dirigidos:
“No van a poder mentirnos en cuanto a su estado físico. Hoy tenemos los datos que nos dicen la verdad y es muy difícil engañarlos”
, sentenció el entrenador. Esta declaración subraya que, más allá de la percepción del jugador o del ojo del cuerpo técnico, los números tendrán la última palabra a la hora de conformar la lista definitiva y decidir las titularidades.
La experiencia de Qatar 2022 y las actuales incógnitas
La importancia del estado físico no es nueva para Scaloni. En la antesala del Mundial de Qatar 2022, el director técnico desafectó a Joaquín Correa y Nicolás González a pesar de sus intentos por convencerlo de que estarían listos. En su lugar, sumó a Thiago Almada y Ángel Correa, demostrando que la intensidad y el despliegue físico son pilares irrenunciables de su idea de juego. Aquella decisión dejó una enseñanza en el plantel: ningún futbolista tiene su lugar garantizado, con la única y obvia excepción de Lionel Messi.
Actualmente, la situación se repite con varios nombres importantes. Jugadores como Gonzalo Montiel y Nahuel Molina Lucero ya han participado en prácticas de fútbol con el grupo, mientras que Nicolás Paz también se sumó a estos ensayos. Sin embargo, la situación de Leandro Paredes es una de las principales preocupaciones, ya que apenas fue parte de los minutos finales de un entrenamiento reciente. Por su parte, Julián Álvarez trabaja para recuperar su mejor forma física tras un esguince de tobillo derecho.
Montiel, recuperado de un desgarro en el cuádriceps izquierdo, se perfilaba para ser titular en un amistoso clave contra Islandia, una prueba para su respuesta física. Paredes, en cambio, no estaba considerado para dicho encuentro y se espera su plena reintegración hacia finales de semana. Esta situación lleva al cuerpo técnico a analizar seriamente la posibilidad de convocar a otro volante central.
Tecnología al servicio del rendimiento y la prevención
Los sistemas de monitoreo, como los GPS, son herramientas determinantes para disipar las dudas que persisten en el plantel. El equipo de preparadores físicos, encabezado por Luis Martín, utiliza estas tecnologías durante todo el año, cruzando información con los clubes de los futbolistas. Si bien la observación en campo sigue siendo crucial, la tecnología es fundamental para administrar las cargas de trabajo y reducir el riesgo de lesiones.
Entre las variables que se monitorean se encuentran la distancia recorrida, la distancia relativa por minuto, las aceleraciones, las desaceleraciones, los sprints y las velocidades máximas. Para jugadores que regresan de una lesión, se aplican parámetros adicionales que minimizan la posibilidad de ocultar una molestia.
Juan Temone, preparador físico alterno, es el encargado de controlar esta información, siguiendo de cerca cada práctica del plantel. Un precedente clave fue el Mundial de Qatar 2022, donde el GPS fue vital para confirmar que Rodrigo De Paul, con un desgarro, estaba en condiciones de jugar contra Países Bajos en cuartos de final. A pesar de los tiempos de recuperación recomendados, De Paul cumplió con los valores exigidos y pudo disputar el partido.
Detectar asimetrías y déficits ocultos
Para los futbolistas que intentan superar una lesión, el cuerpo técnico se apoya en variables específicas para evaluar su capacidad de competir y mantener su lugar en la lista. Por ejemplo, si un jugador descarga más peso sobre una pierna que sobre la otra, mostrando una asimetría superior al 15%, es un indicio de que aún no confía plenamente en la zona afectada.
Las pruebas buscan que los futbolistas alcancen velocidades altas (más de 25 km/h), las sostengan por al menos tres segundos, y aceleren y desaceleren con normalidad. Si evitan estos registros o los mantienen por menos tiempo que antes de la lesión, sugiere que todavía se están cuidando.
Una de las tecnologías empleadas es VALD (Vertical Assessment of Landing Dynamics), que mediante dos plataformas rectangulares mide la capacidad de frenado, potencia, explosividad, fatiga neuromuscular y asimetrías entre piernas. Esto permite detectar un déficit físico incluso si el futbolista no experimenta dolor, dejando poco margen para la subjetividad. En definitiva, las decisiones sobre jugadores clave como Montiel, Paredes o el eventual reemplazante de Balerdi, se basarán en la precisión de los datos, que se han convertido en un actor más en el campo de juego.

