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Adiós a un «marciano favorito»: la emotiva despedida de Claudio Kleiman al Indio Solari

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El periodismo de rock argentino está de luto. Claudio Kleiman, figura fundacional de la crónica musical nacional, despidió a Carlos «Indio» Solari, a quien no solo entrevistó por primera vez en 1978, sino que también mantuvo una amistad que se extendió por décadas. El emotivo texto, publicado originalmente en la revista Rolling Stone Argentina, repasa la trayectoria de Solari y el impacto de su obra en la cultura.

«La vida no te prepara para estas cosas. Uno no sabe cómo asumirlas, qué hacer, de qué manera reaccionar, con quién hablar», reflexiona Kleiman, expresando la «soledad, desprotección, orfandad» que siente ante la partida del artista. Para el periodista, la muerte del Indio Solari representa la pérdida de un amigo querido y admirado, pero también el adiós a «una de las personas más lúcidas y extraordinarias» de la cultura rock.

El texto de Kleiman subraya que la separación de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota ya había marcado un antes y un después en su vida personal, pero este «adiós es definitivo. Y arreglate».

Los inicios y la visión rupturista de Los Redondos

La conexión entre Kleiman y Solari se gestó en 1978, a través de la cultura rock. El periodista se adjudica la autoría de las primeras notas sobre Los Redondos, y recuerda haber reseñado para Expreso Imaginario el histórico «Lozanazo» de La Plata, el primer recital «oficial» de la banda. Lo que lo cautivó entonces fue la combinación de rock and roll con un montaje escénico y letras que «despliegan un delirante surrealismo a la criolla», evidenciando un profundo conocimiento de la cultura rock.

Kleiman destaca que tanto el Indio como Skay se habían «sumergido en la psicodelia, la beat generation, el surrealismo, el teatro callejero, el humor satírico de Frank Zappa». Este bagaje cultural, compartido por el periodista y la banda, era la base de una forma de ver el mundo y de «abrirnos paso en medio de ‘esta vieja cultura frita'», en palabras del propio Solari.

El periodista relata que para la primera entrevista formal a Los Redondos, esperaba una «masterclass de cultura rock». Sin embargo, fue sorprendido por un gesto «rupturista, radical y de vanguardia»: un escrito de Solari con tintes novelescos, donde un supuesto periodista rastreaba al misterioso Patricio Rey, quien finalmente le concedía una entrevista. «Era un gesto más radical y pertinente a la cultura rock que cualquier entrevista que yo me imaginara», afirma Kleiman, y subraya que «ya desde el comienzo, ellos demostraban estar un paso adelante».

Un legado intransigente y atemporal

La «conciencia visionaria» del Indio Solari, su capacidad para interpretar el tiempo con el arte y «elevar más allá de la mediocridad cotidiana», se mantuvo a lo largo de toda la carrera de Los Redondos y, luego de la separación, en su trayectoria solista. Kleiman tuvo el privilegio de seguir cada paso de la banda desde adentro, presenciando recitales, procesos de composición, grabación y compartiendo la «obsesión de hacer de cada canción y cada álbum una obra de arte, y que fuera diferente, significativa, trascendente».

“En el caso de los Redondos, hacer diez álbumes de estudio que fueron ejemplares (más otros cinco del Indio como solista), sin concesiones, siguiendo los dictados de su creatividad y su propio nivel de exigencia, independientemente de las expectativas del público y la industria. Y siempre con esa visión para estar un paso adelante, para producir obras que latieran con el pulso de su tiempo y fueran a la vez atemporales”.

Una constante en su relación era la llamada de Kleiman al Indio cada vez que salía un nuevo disco, para felicitarlo y expresar su admiración. La respuesta de Solari, «si le gusta a los amigos ya me quedo tranquilo, para eso lo hacemos», era una muestra entrañable de su cercanía afectiva y la valoración de la opinión de su amigo.

Kleiman destaca la increíble capacidad de Los Redondos para desarrollar su obra en una «realidad cada vez más encrespada y adversa», eludiendo trampas y convirtiéndose en una fuerza capaz de desafiar al establishment sin estructura ni relación con las instituciones. Para el periodista, la separación de la banda, después de 23 años, significó el fin de una «brújula que marcaba el norte».

El Indio solista y su marca en la cultura argentina

En el siglo XXI, el Indio Solari continuó su labor, produciendo un nuevo catálogo de canciones «igualmente esenciales, con poesías que se resignifican una y otra vez». Kleiman resalta el «dominio magistral y absolutamente atípico de la palabra» del Indio, cuyas letras desprenden fragmentos que «brillan por sí mismos como meteoritos incandescentes», y que el público resignifica en pancartas, titulares o cánticos.

Además de formar Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, que continuarán difundiendo su legado, Solari dejó «montones de canciones que se seguirán escuchando», demostró la viabilidad de la producción independiente, tuvo «montones de gestos solidarios que el público desconoce» y «estuvo siempre del lado de los más desprotegidos».

La amistad entre ambos, según Kleiman, tenía un toque humorístico: Solari, un ser «absolutamente fuera de lo común», le decía que el raro era él, y lo llamaba «mi marciano favorito» en sus intercambios de mails. Ahora, a este «marciano le cabe la extremadamente odiosa y nunca imaginada tarea de despedirlo». Kleiman cierra con un deseo: «Ojalá nos encontremos en un planeta más amable. En lo que se refiere a éste, lo hiciste un poco mejor con tu vida».

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