De Belgrano a Calamuchita: la interiorista que eligió el adobe para vivir en las sierras cordobesas
La diseñadora de interiores Cecilia Sonzini tomó una decisión trascendental: cambiar el ritmo de vida del barrio de Belgrano, en la Ciudad de Buenos Aires, por la serenidad y la conexión con la naturaleza en las sierras del Valle de Calamuchita, Córdoba. Allí, un refugio de madera y adobe se erige como testimonio de una nueva filosofía de vida, diseñada por las arquitectas Lucía Rivolta y Amelia Sanchez Casella, de Estudio Glad.
Las profesionales describen el proyecto como un honor y un desafío, destacando la colaboración estrecha con Sonzini, quien no solo sería la ocupante de la casa sino también una participante activa en la búsqueda de recursos y materiales. Esta sinergia fue clave para materializar una vivienda que respeta profundamente su entorno.
En un mundo cada vez mas propenso a lo sintético, decidimos ser respetuosas con el entorno y honrar la naturaleza. Cecilia quería vivir aquí de esa forma.
Arqs. Lucía Rivolta y Amelia Sánchez Casella, Estudio Glad
La experimentada interiorista se involucró directamente en el proceso, consiguiendo elementos fundamentales como la mesada de la cocina y las columnas y vigas de madera, que fueron restauradas y dejadas a la vista, aportando calidez y autenticidad a los espacios.
Diseño en armonía con el paisaje
La vivienda se implanta en un pequeño rellano existente, una decisión consciente para minimizar la intervención en el suelo. La entrada se ubica en la cara Sur, mientras que las aberturas principales miran hacia las sierras y el bosque, aprovechando al máximo las vistas y la luz natural. Esta orientación estratégica permite que la cocina y el comedor reciban luz del Noroeste durante todo el día, mientras que las áreas de guardado, máquinas y dormitorios se mantienen resguardadas del sol directo.
Para los revoques exteriores, las arquitectas de Estudio Glad optaron por tierra teñida con pigmentos naturales oscuros, casi negros. “Nuestra búsqueda fue que la casa fuera una piedra más en el paisaje”, explican, subrayando la intención de que la construcción se funda visualmente con el entorno.
La sostenibilidad es un pilar fundamental del diseño. La cabaña cuenta con un sistema de paneles solares para el suministro de energía y un biodigestor para el tratamiento de aguas residuales, reflejando un compromiso integral con la reducción del impacto ambiental.
El adobe como clave de confort
Dada la particularidad climática de la región, con inviernos fríos y veranos calurosos y secos, la elección de los materiales fue crucial. El adobe se convirtió en el protagonista, ofreciendo una solución constructiva con alta inercia térmica. Este material natural tiene la capacidad de conservar el calor en los meses fríos y mantener la casa fresca cuando las temperaturas se elevan, garantizando un confort térmico durante todo el año.
Trabajar con un material novedoso para nosotras, como el adobe, fue desafiante. Emprendimos un camino de aprendizaje con una constructora local y el resultado fue muy fructífero.
En el interior, la paleta de colores busca la máxima calidez, utilizando pigmentos claros dentro de los tonos tierra y rosados. La estructura de madera y los muros de adobe, junto con las carpinterías hechas a medida, crean un ambiente acogedor y orgánico. Desde el dormitorio, los ventanales con cortinas traslúcidas permiten que las vistas a la naturaleza sean el principal elemento decorativo.
Un doble muro ciego de piedra en la cara Sur resguarda la propiedad de los vientos más fuertes, demostrando que cada elemento de la construcción fue pensado para interactuar armoniosamente con el clima y el paisaje serrano. La visión compartida entre las arquitectas y la propietaria fue siempre la de una construcción que emerge sutil y respetuosamente, como una continuidad del paisaje.

