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Mar de las Pampas: la localidad de la Costa que compite por ser uno de los mejores pueblos turísticos del mundo

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Mar de las Pampas, una localidad de la costa atlántica bonaerense, se convirtió en la primera de su tipo en ser seleccionada para competir por un lugar entre los mejores pueblos turísticos del mundo. Su nominación al programa Best Tourism Villages 2026, impulsado por ONU Turismo, destaca su compromiso con la preservación del patrimonio natural y cultural, un logro inédito para la región.

El reconocimiento a Mar de las Pampas no es casualidad. Desde hace más de dos décadas, el poblado ha construido una identidad singular dentro del mapa turístico argentino. Sus habitantes priorizan la conservación del entorno, la ausencia de una avenida costanera, las calles de arena sin trazado recto y el acceso a la playa a través de las dunas, sintetizando su estilo de vida en la consigna de “vivir sin prisa”.

Un programa global con sello argentino

La localidad fue una de las ocho candidaturas argentinas elegidas para representar al país en la edición 2026 de esta iniciativa global. El programa de ONU Turismo reconoce a pueblos de pequeña escala que logran combinar una actividad turística próspera con la protección ambiental, la preservación cultural y una alta calidad de vida para sus comunidades. Además de Mar de las Pampas, otras localidades argentinas seleccionadas incluyen Villa Sanagasta (La Rioja), Cachi (Salta), El Trapiche (San Luis), Puerto Pirámides (Chubut), Villa General Belgrano (Córdoba), Tafí del Valle (Tucumán) y Zenón Pereyra (Santa Fe). Estas fueron elegidas entre 56 postulaciones de 19 provincias por un jurado convocado por la Secretaría de Turismo y Ambiente de la Nación.

Para la selección de los ganadores, ONU Turismo evalúa criterios como el cuidado ambiental, la promoción y preservación de atractivos naturales y culturales, la participación comunitaria y el desarrollo económico local. La ceremonia de premiación de 2026 tendrá a Argentina como sede por primera vez, aunque la ciudad anfitriona aún no fue definida. La última edición se realizó en 2025 en China.

El orgullo de la comunidad y una visión de futuro

La noticia fue recibida con entusiasmo en la comunidad.

“Estamos felices”, resumió Víctor Borgia, presidente de la filial local de la Asociación de Hoteles de Turismo y uno de los referentes de la actividad en la localidad.

La idea de postular el destino al Best Tourism Villages surgió de los vecinos Marisa Zamora y Hernán Antolini, quienes se radicaron en Mar de las Pampas hace unos cinco años. Zamora destacó que la iniciativa fue una “manera positiva para proponer hacer cosas, cuidar este entorno, esta forma de vida”, y resaltó el rápido contagio de la comunidad con la propuesta.

Muchos de los considerados pioneros llegaron a fines de los años noventa o principios de este siglo. Eran familias y emprendedores que vieron en Mar de las Pampas una oportunidad para construir una comunidad con reglas propias, alejada de los modelos de urbanización turística intensiva. Desde el área de Turismo de Villa Gesell, a la que pertenece Mar de las Pampas, se subraya que esta selección “representa una oportunidad para ampliar la visibilidad del destino más allá de las fronteras nacionales”. Los pueblos nominados participan en acciones de promoción, espacios de difusión internacional y encuentros sectoriales que les permiten mostrar sus particularidades a operadores, especialistas y viajeros de todo el mundo.

La candidatura llega en un contexto favorable para la localidad, que en los últimos años ha recibido diversos reconocimientos vinculados a la hospitalidad y al turismo responsable. Su propuesta se consolida en el contacto con la naturaleza, una gastronomía de calidad, experiencias al aire libre y una escala humana que contrasta con la dinámica de otros centros turísticos masivos. Cerca de la Reserva Natural Faro Querandí, y con una franja costera que conserva la cadena de médanos, Mar de las Pampas encuentra en sus recursos naturales uno de sus principales activos. Sin embargo, sus habitantes enfatizan que el paisaje por sí solo no la explica, sino las decisiones comunitarias que permitieron conservarlo y la forma de convivir con él. Esa identidad, ahora, se pone a consideración del mundo.

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