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Estreno mundial en el Colón: Oscar Strasnoy desafía a la ópera con «Dementia» y la parodia

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“La ópera es tan ridícula que solo funciona cuando se ríe de sí misma”, afirma Oscar Strasnoy, el reconocido compositor argentino radicado en Alemania, cuya nueva obra, Dementia, tendrá su estreno mundial en el Teatro Colón. La propuesta, que se presenta en el marco de la temporada lírica, busca desmitificar el género a través de la parodia, un recurso que Strasnoy considera “el único posible” para abordar la ópera en la actualidad.

La obra, tercera comisión del Colón al compositor, se centra en el contraste entre las ilusiones de una pareja a los 25 años, sus logros a los 50 y lo que finalmente cumplieron a los 75. Para el libreto, se solicitó la participación de una escritora argentina, en lengua castellana. La elegida fue Ariana Harwicz, autora de novelas como Mátame, amor y La débil mental, quien creó una historia que se podrá ver en cuatro funciones a partir del próximo domingo. La puesta en escena y dirección escénica están a cargo de Mariano Pensotti, cuya participación fue fundamental en la dramaturgia desde la concepción del proyecto.

El desafío de una ópera en castellano y la mirada de Harwicz

Strasnoy dialogó sobre las particularidades de Dementia y el proceso creativo. “Yo no la conocía a Ariana, pero leí una novela suya y encontré que tenía un lenguaje interesante para el libreto”, explicó. El encargo pedía una escritora mujer, viva y en castellano, con el objetivo de crear una ópera “argentina”. Sin embargo, el compositor destaca la dificultad de trabajar con el castellano, una lengua “cercana y cotidiana”.

“Es difícil escribir con libreto en castellano porque es una lengua cercana y cotidiana. Es la que usamos para ir al supermercado o hablar con una tía. Entonces me interesó trabajar con alguien que usa un lenguaje que no es el normal. Porque la lengua cantada suena ridícula. De hecho, es una ventaja no entender nada en la ópera. Pero bueno, creo que aquí, con un poco de suerte, la gente no entenderá nada de lo que se dice y el problema quedará resuelto.”

El lenguaje de Harwicz, según Strasnoy, es “artificial y afectado”, con imágenes inesperadas que rompen la narrativa, como una “obsesión con las lechuzas” o “el olor de los árboles”. Estas particularidades, que el compositor compara con un “síndrome de Tourette”, encajan con la propuesta de una pareja que, siempre “borracha”, tiene “recuerdos y obsesiones con cosas macabras como el olor de los muertos y los pedazos de cuerpos”. La idea original de Harwicz fue mostrar a la pareja en tres momentos distintos, conviviendo en un mismo espacio escénico.

Una música teatral y referencias wagnerianas

Respecto a su propio lenguaje musical, Strasnoy lo describe como “muy conectado con el teatro”, ligado a una dramaturgia que se percibe incluso en su música instrumental. Su enfoque no se encuadra en la tonalidad o atonalidad estrictas, sino que utiliza lo necesario para conectar con lo teatral, incluyendo “destellos de convenciones operísticas” que recuerdan estilos pasados, como Mozart, pero que son solo referencias.

El compositor también reflexionó sobre la relación entre el cine y la ópera, destacando que “el cine sin Wagner no existiría”. Argumenta que el cine es “como una réplica en dos dimensiones del pensamiento wagneriano, con músicas omniscientes que cuentan lo que piensan y sienten los personajes”.

La vocación por el teatro musical le llegó a Strasnoy de forma tardía, después de los 20 años, impulsado por un “hartazgo absoluto del ‘conciertito de música contemporánea’”. La colaboración en Dementia fue tripartita desde el inicio, con encuentros vía Zoom durante la pandemia entre Harwicz (libreto), Strasnoy (música) y Pensotti (dirección escénica), lo que permitió un desarrollo integral de la dramaturgia.

Ironía y un pedido de curiosidad al público

El tema central de Dementia es la ilusión y la desilusión, la brecha entre lo imaginado de joven y lo que realmente se concretó. Lejos de una reflexión amarga, Strasnoy busca una obra “irónica, más divertida que amarga”, reafirmando su visión de que la ópera solo funciona cuando se ríe de sí misma. La obra culmina con una frase contundente: “Somos malas traducciones de nosotros mismos”, en referencia a la inversión de roles y las expectativas de la pareja.

Ante el rechazo que a menudo generan las nuevas creaciones en el público operístico, Strasnoy hace un llamado a la “curiosidad”.

“Por supuesto que es una música nueva y una obra nueva da miedo, porque la gente va a la ópera básicamente para ver lo que ya conoce. Muchos incluso odian las puestas novedosas. Les diría que traten de tener el mismo nivel de curiosidad que tiene cuando compran una novela que les recomendaron. Hoy en día nadie lee a Goethe ni a los clásicos, la gente lee autores actuales. Lo mismo con el cine. Nadie va a ver los films de los años 50, nadie quiere vivir en una casa del siglo XVII. En todas las artes pasa lo contrario de la música. Mientras tanto, la ópera sigue siendo como un museo y eso tiene mucho que ver con el turismo. Es como ir a Venecia o ir a París para volver a ver el Louvre y la Monalisa. Ir a la ópera es exactamente eso.”

Para agendar: “Dementia” en el Teatro Colón

La ópera en tres cuadros y un epílogo, Dementia, con música de Oscar Strasnoy y libreto de Ariana Harwicz, contará con la dirección musical de Tito Ceccherini y la dirección escénica de Mariano Pensotti. La escenografía y vestuario están a cargo de Mariana Tirante, y la iluminación de Marías Sendón. La Orquesta Estable del Teatro Colón participará de las funciones.

El elenco incluye a Florencia Burgardt (Escritora de 25 años), Daniela Tabernig (Escritora de 50 años), Mónica Ferracani (Escritora de 75 años), Sebastián Angulegui (Traductor de 25 años), Alejandro Spies (Traductor de 50 años) y Víctor Torres (Traductor de 75 años).

Las funciones se realizarán en la sala principal del Teatro Colón los días domingo 31 de marzo, a las 17; y martes 2, jueves 4 y sábado 6 de abril, a las 20.

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